Labranza de Dios



La Comunidad Sefardita denominada Labranza de Dios es una Congregación Discipular. La enseñanza y la evaluación son la base de la formación comunitaria. Tener claro este concepto nos permitirá servir entendiendo cual es nuestra responsabilidad en el conjunto de la Comunidad. Una parte esencial, en el denominado Reino de Dios, es servir con obediencia, paciencia y amor.

El alimento espiritual que recibimos del Cielo está cocinado con ingredientes básicos, por eso le hemos denominado la SOPA de Dios. En Labranza de Dios servimos un alimento espiritual rico, en vitaminas del Cielo. Cada enseñanza, predicación, estudio, alabanza o material infantil está "cocinado" con mucho tiempo, esfuerzo y medios. Todos los materiales, incluido el que ahora tienes a la vista, han visto la luz después de mucho tiempo de estudio, análisis y reflexión. La lectura de la Biblia ha sido y será imprescindible, para entender lo que significa Labranza de Dios.

Somos una Comunidad o Congregación Discipular

Una Congregación Discipular es la que pretende formar Discípulos a imagen del Mesías. Los Pastores-Maestros tenemos la responsabilidad de poner los medios necesarios, para que crezcamos sanos y fuertes espiritualmente hablando. Buscamos que Dios sea exaltado y conocido en medio de las naciones. Discipular, en el contexto de la Congregación, es preparar discípulos, para la labor más importante de la vida. Anunciar el Reino de Dios y sus Demandas no es cosa sencilla. Una Congregación Discipular no solo en la que hablamos o estudiamos teoría, sino que enfatizamos la práctica de las Demandas del Reino. El Mesías enfatizó el ser hacedores de las Escrituras y no tan solo oidores olvidadizos.

Un panorama muy actual

Nos produce desazón ver a tantos, autodenominados creyentes, que no sirven ni a Dios, ni a su prójimo. En una Congregación Discipular servir es sinónimo de vivir conforme a las enseñanzas del Mesías. El vino para servir y enseñar a servir. Un Discípulo vive sirviendo a los demás, en el contexto congregacional, sin olvidarse de sus necesidades como persona. Tenemos que redefinir que es servir. Muchos han relacionado servir exclusivamente con predicar. Evidentemente también predicar o enseñar es servir, pero es solo una parte de algo más amplio. 

Servir es dedicar nuestra vida a Dios, guardar sus Mandamientos y enseñar a guardar esos mismos Mandamientos a otros. Servir es hacer amar a Dios y hacer aquello que nos manda. La consecuencia directa de servir a Dios, por amor, deber ser el amor al prójimo como a uno mismo. Lo que queremos para nosotros mismo lo queremos igualmente para los demás.

Servir es una carga no un cargo. Lamentablemente muchos quieren cargos, para llamar la atención sobre sí mismos, pero no cargas, para servir humildemente y con propósitos espirituales. Servir es una carga no un cargo. Servir en una Congregación Discipular, como Labranza de Dios, es trabajar en todo lo que podamos por amor a Dios y a los demás. Servir también es limpiar, hacer la comida o servir las mesas, entre otras muchas cosas. Tenemos que dar gracias a Dios, que nos permite servir en su Casa, de muchas maneras y a muchas personas. 

Servir siempre es dar un buen ejemplo a los demás. Servir enseñando, limpiando, orando, aconsejando, cuidando, predicando, adorando o barriendo el suelo, es una meta loable a la que todos deberíamos aspirar. Somos lo que somos, en forma práctica, si hacemos lo que debemos y cuando debemos. Todo se debe hacer de corazón sincero, bien planteado, como un servicio a Dios y al prójimo. El esmero y la dedicación deben ser unos de los muchos distintivos que un discípulo tiene que manifestar. Dar y darse forman parte de nuestro compromiso con el Señor ¿Buscamos cargos o cargas? Una pregunta que deberíamos hacernos todos los días.

Raíces en la Escritura

Labranza de Dios, es una Comunidad Sefardita que tiene sus raíces en la Escritura. El estilo de vida a manifestar está implantado en el Judaísmo de Jesús. El Mesías enseñó Judaísmo puro y duro. Una forma de vivir que nos identifica, como Real Sacerdocio. Labranza de Dios se nutre del Judaísmo que Jesús. Judaísmo que el Mesías practicó y vivió con toda plenitud. Somos discípulos del Mesías de Israel, Yeshua HaMashiaj, siguiendo sus enseñanzas y estando comprometidos con la Cultura del Reino de Dios y sus Preceptos, Mandamientos y Leyes. No hemos brotado espontáneamente. Labranza de Dios es el resultado de la siembra en nuestras vidas de la buena semilla de la Palabra de Dios. El resultado de la cosecha depende de la tierra. La semilla es buena.

Distintivos que nos distinguen

Los distintivos nos identifican con el Pueblo Elegido, del cual formamos parte por la misericordia de Señor. El Mesías nos ha injertado en el Buen Olivo, que representa el Pueblo de Israel. El Patrón Bíblico de guardar todas las Festividades, establecidas por el Cielo, nos distingue de una forma muy particular. 

Guardamos todas las Festividades Bíblicas incluyendo como es evidente Shabat. La primera celebración que Dios le enseñó a guardar al hombre, entiéndase Adán y Eva, fue Shabat. En el Huerto del Edén se estableció ya el Shabat. Dios mismo enseñó a los ya mencionados Adán y Eva, a guardar cada semana Shabat. El Creador, y su creación, es recordado y celebrado en todas las generaciones.

Las Festividades, establecidas por Dios insistimos, estructuran nuestra vida como Hijos del Altísimo y nos marcan el Camino de la Salvación, a la Vida Eterna. Un concepto muy importante de entender es que las Festividades forman parte de la Cultura del Reino de Dios. En estos tiempos de imperante relativismo necesitamos recuperar la práctica de guardar todas las Festividades establecidas por Dios, para nuestro crecimiento y madurez.

En la historia del Pueblo de Dios Israel, hubo periodos en que se olvidaron de celebrar las Festividades. Una inmensa mayoría, en nuestra generación, se ha olvidado de guardar las mencionadas Festividades. El Señor ha establecido, las Festividades, para resaltar su Gloria y Honra eternas. Labranza de Dios se ha propuesto recuperar el mencionado Patrón Bíblico de guardar y celebrar, valga la redundancia, el Ciclo Anual de Festividades Bíblicas.

Principios que nos sustentan como Congregación

Para dedicarnos al servicio de Dios, y su Labranza, son necesarias en nuestra vida actuaciones claras en relación con las tres áreas siguientes: tiempo, esfuerzo y medios. Si estás dispuesto a tratar estas áreas encontrará la razón y el propósito de tu vida. Uno de los pasajes que nos anima reza así “en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” Ef.2.21. La coordinación del esfuerzo conjunto redundará en un crecimiento integral en cada uno de nosotros. Los Principios que nos sustentan los hemos definido en diferentes áreas de actuación.

Los Principios Personales

El Principio de principios es mantener diariamente una íntima comunión con Dios. Estudiar, inquirir, memorizar, aprender diariamente las Escrituras y ponerlas por obra va íntimamente ligado a la anterior práctica. El congregarse, fielmente, santificando el Día de Reposo o Shabat es un elemento irrenunciable de nuestra Comunidad. Ser discípulo significa aprender y enseñar a otros a guardar las Escrituras, para lo cual desarrollamos una “estrategia” de proclamación de la Buena Nueva de que el Mesías ha llegado.

Principios Familiares

Los Principios personales, como no podía ser de otra manera, están vinculados a los Principios Familiares. En la familia tenemos diferentes niveles de relación con el Creador. El primero el nivel personal. Un nivel conyugal en el cual los esposos buscan juntos al Señor. Un nivel familiar en el cual toda la familia, valga la redundancia, se reúne para recibir Instrucción Familiar y levantar el Altar Familiar. 

En otras enseñanzas definiremos estos y otros conceptos que usamos en la Congregación. Instruir a nuestros hijos, y nietos, en el temor de Dios es un compromiso ineludible para con el Cielo. Luchar por nuestras familias, evitando la unión en yugo desigual y guardar los Principios del Linaje Escogido configuran esta forma de vida que hemos asumido, en base a la Escritura. En nuestra realidad podríamos decir, que estamos ejerciendo la forma de vida práctica del Reino de Dios.

Principios Congregacionales

Los Principios Personales y Familiares, a su vez, están dentro del círculo de actuación congregacional. El servicio a Dios y a su Pueblo forman parte inseparable del crecimiento espiritual, social y emocional que todos necesitamos. La fidelidad y la idoneidad son las señales más seguras que debemos manifestar en nuestras relaciones cotidianas. La paciencia y la constancia, para alcanzar nuestras metas y objetivos, son una señal de madurez. El amor de Dios en nuestras vidas se traduce, en compasión para los que están perdidos. El esfuerzo congregacional de llegar a las naciones debe empezar por nuestra propia Jerusalén y así hasta lo último de la tierra.

Principios Generales

En un mundo acostumbrado a “slogans” de toda clase, no debería sorprender que acuñemos el nuestro propio. Un tesoro que no está formado por oro y joyas, sino por todo aquello que tiene un verdadero valor emocional, espiritual y humano.  Hay tesoros que están conformados por buenas directrices, sabios principios y lemas personales que se transfieren, sin ánimo de lucro, de unos a otros.



En Labranza de Dios tenemos un lema que forma parte del tesoro de la experiencia personal y comunitaria acumulada. Un lema para compartir con aquellos que aman al Dios de Israel y al Israel de Dios, que reza así “Lema personal transferible: Hay tantos que critican a Israel por todo, que yo no lo criticaré por nada” y cuando digo por nada, digo por nada ¡Benditos sean los que bendicen a Israel! Shalom.