LA TRIADA LATINA GADAFISTA

Los amigos de Gadafi, ya deberían estar poniendo en remojo sus barbas, viendo las de otros pelar. Los nuevos caudillos del sincretismo más imposible, un coctel bolivariano, mezclado con socialismo al estilo cubano, religión incaica, cristianismo y un antiamericanismo rabioso, forman una especie en peligro de extinción, que a modo de “triada mafiosa” desgasta las perspectivas de futuro a una parte de Latinoamérica.

El Sr. Ortega de Nicaragua, el Sr. Chávez de Venezuela y el Sr. Correa de Ecuador, fans del club de Gadafi, entre otros menos relevantes por su altanería y acólitos de su política socialista, forman una triada con visos de acabar en la misma suerte que Gadafi. La historia nos dice que el mencionado Gadafi, contribuyó con millones de dólares, al derrocamiento de Somoza. Daniel Ortega ha dicho que concedería asilo a Muamar Gadafi, como dice el refrán; favor con favor se paga. Por otra parte la expresión del Sr. Chávez lo dice todo, el miedo se le mete en el cuerpo, que a modo de “politicaterapia” le va dejando cada vez más debilitado, por mucho que quiera aparecer antes sus imitadores, aquellos que se afeitan la cabeza con ideas incluidas, como vociferante libertador de las masas empobrecidas. Los pobres agraderían más “Chivas y menos Chávez”, por lo menos les valdría para ahogar sus penas en alcohol del “bueno”, no como el que fabrica en el Ecuador de Correa, que hace poco mató casi medio centenar de personas, alcohol adulterado, veneno de pobres y cauterizador de conciencias.

Las riquezas que tienen estos países, en petróleo o materias primas y otros muchos productos, no revierten en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, doblemente pobres por sus escasos recursos para subsistir cada día y por la escasez de verdadera libertad. Otro de los frentes abiertos por el Sr. Correa contra la prensa de su país, donde decir lo que se piensa está multado con la misma desproporción, que reprime la verdad. Las grandiosas selvas ecuatorianas, conjunción de fronteras compartidas, esconden en su espesura muchas medias verdades y muchas guerrillas enteras y verdaderas que mantienen gobiernos que se llaman así mismos democráticos.

El patriotismo bolivariano, está muy bien cuando el estómago está lleno, pero cuando cae en un vientre depauperado por el hambre, queda en una anécdota de un pasado que nunca se volverá a repetir, a lo menos con la gloria y el esplendor de liberar a un pueblo sometido. Los nuevos líderes bolivarianos no hablan de gloria, solo de petróleo. No hablan de libertad hablan de socialismo a la cubana ¿Esa es la libertad que van a traer a Latinoamérica?. La Cuba que solo es libre cuando se mezcla con ginebra, aquella que se pide en la barra de los bares y clubs de alterne. El verdadero opio de los pueblos deprimidos por la miseria, es el alcohol con el que los magnates socialistas, doblegan las voluntades de sus respectivos pueblos. Ecuador es el segundo país de Latinoamérica en consumo de alcohol, en todas sus formas posibles, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dicen los propios expertos ecuatorianos y las propias autoridades como el ministro de la salud, David Chiriboga de Ecuador, que es muy preocupante la situación derivada del consumo de alcohol. Tanto, si se tiene en cuenta, que además es uno de los países en el mundo donde antes se empieza a beber. Entre la pobreza endémica, de la cual siguen culpando a los españoles, después de más de quinientos años, el alcohol que socializa más que el socialismo y la falta de libertad disfrazada de patriotismo, hace que la Triada Latinoamericana, esté sentada sobre una bomba de relojería social, próxima a explotar, cuya onda expansiva repercutirá sobre todo el continente.

Gadafi con más petróleo, más ejército, más tecnología y con más dinero, está en paradero desconocido, perseguido por la tercera parte de su pueblo, esos que le besaban la mano y por la mitad del mundo, esos que se la querían retorcer. Sería para pensárselo mejor y que tuviesen cuidado, a la hora de abrir la boca y decir las barbaridades a que nos tienen acostumbrados, especialmente el Sr. Chávez, viendo lo que está pasando en la Libia de su amigo Gadafi. Los pueblos por mucho alcohol que se les “recete”, acaban por despertar y se levantan contra la mano que antes besaban y la muerden. Las imágenes de los enemigos de Gadafi entrando en sus palacios, dejando ver tanta ostentación, mientras una parte de su pueblo, se muere de hambre y sed, pudieran repetirse en otras partes del mundo. Las revueltas de los países árabes se contagian con facilidad, cuando los gobiernos no ponen la vida fácil a sus ciudadanos. Aunque tarden, como los juicios, las revueltas siempre llegan.

Si el modelo era Gadafi a seguir, sus amigos deben andar con cuidado y no imitarle tan descaradamente. La escolta de mujeres de Gadafi, tiene una especie de réplica en el Sr. Chávez, que pasea orgulloso su particular cuerpo de seguridad, llamativo, ostentoso y extravagante, como su propia vida. No sabemos si será un rey, el que le vuelva a decir ¿por qué no te callas?, o si será una enfermedad la que le haga callar. Si aun así no se calla, queda Estados Unidos, que tiene la capacidad ya demostrada de entrar en casa ajena, cuando le “tocan las narices” y en especial cuando esa casa es su patio trasero, como la propia Triada lo denomina. El caso Noriega no está tan lejos en el tiempo y fácilmente se podría repetir.

Sería terrible que por algunos despóticos dirigentes, sus pueblos sufrieran, la injusta retribución a sus descabellados (dícese de los imitadores del Sr. Chávez) deseos de protagonismo autoritario antioccidental. Además y como guinda de tan descomunal pastel de despropósitos, todos ellos comparten la misma obsesión antijudía. Gadafi predijo que vería la destrucción de Israel, todo parece indicar que será Israel quien vea su destrucción. ¿Veremos la desaparición de Gadafi y la de sus compañeros revolucionarios? El tiempo lo dirá.(Fuente: EL RELOJ - José I. Rodríguez)

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