EL JUICIO INEVITABLE


Un año más estamos a punto de entrar en Yom Kipur o Día de la Sentencia. La tormenta está a punto de empezar y muchos están desapercibidos, como si nada pasase, ni fuera a pasar, pero el juicio y su posterior sentencia son inevitables. El juicio ya ha comenzado en Rosh Hasahná, ahora estamos esperando la mencionada sentencia.

¿Qué va a pasar desde Yom Kipur? Que traerá tormentas como cada año. Siempre decimos que la de este año será la más y es verdad. Este año nuevamente traerá tormentas en lo natural, en lo político, en lo económico y en lo espiritual. Todo lo que no dejemos resuelto antes de Yom Kipur, empeorará a la largo del resto del año. ¿Qué tenemos que hacer en Yom Kipur? Ayunar, lo primero ayunar esperando que la sentencia nos sea favorable y seamos perdonados. Nos declaramos culpables. No somos inocentes, pero pedimos misericordia de lo Alto. Todos los años los Libros de Dios, son abiertos y se evalúa si hemos cambiado en el año anterior, si seguimos igual o si hemos empeorado, eso es básicamente Yom Kipur. Conforme a lo que hemos hecho o hemos dejado de hacer, así nos irá el año nuevo en el que ya hemos entrado.

Estamos a tiempo de hacer cambios, de restituir las relaciones personales, de solventar las deudas contraídas, de revisar las promesas incumplidas. Cambiamos o nos cambian, esa es la realidad, incluso aunque no queramos aceptarla.  Todo lo que no resolvamos positivamente o iniciemos su arreglo, volvemos a decir, que empeorará en el trascurso del año. Cuando llegue el Yom Kipur del año que viene el Cielo volverá a evaluar los resultados y así en un ciclo anual durante toda nuestra vida. En Yom Kipur Dios nos perdona los pecados confesados, las promesas no cumplidas y todo lo relacionado con el Cielo directamente. Siempre que pidamos perdón y nos arrepintamos sinceramente, los cambios positivos tendrán efecto, de otra manera empeoraremos más la relación con Cielo.
La relación con el Cielo también está basada en la lectura diaria de la Escritura, como nos dice el salmista: “…en la Ley de Dios está su delicia y en su Ley medita de día y de noche…” (Salmo 1.2). ¿Estamos leyendo, como nos hemos comprometido con el Cielo a leer la Escritura todos los días? El objetivo está claro, tenemos que leer y estudiar la Escritura como una delicia diaria, tanto de forma privada, como de forma pública. Nehemías nos dice así: “Y leían claramente en el libro de la Ley de Dios, y explicaban su sentido, de modo que entendieran la lectura” (Nehemías 8.8). No haber leído, como nos comprometimos, nos hace deudores con Dios y con su Pueblo. Las promesas incumplidas nos serán demandadas, en Yom Kipur ¿Somos deudores en leer la Escritura?

El Cielo nos puede perdonar las promesas incumplidas con el Cielo, pero las que debemos a los hombres, tenemos que tratarlas y arreglarlas con el hombre. Busquemos un lugar apartado para estar a solas con Dios y esperemos pacientemente la Sentencia para el resto del año. Podemos volver a empezar, quedarnos sin hacer nada o haciendo lo mismo, que es lo peor que podemos hacer, si queremos que este año empeore cada vez más. Hay que “subir” al Cielo, para entrar en Yom Kipur. Hay que subir a eses estado espiritual en el cual nos encontramos con el Creador y le pedimos que tenga misericordia. Si has fracasado varias veces, en lograr las muchas cosas que te has propuesto, hoy estás más cerca de lograr el objetivo y mejor preparado. Por tanto, sigue adelante, haz teshuvá y entra en Yom Kipur, clamando misericordia.  “Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: «Confesaré mis rebeliones a Dios y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32.5). Hacer teshuvá y Yom Kipur, es todo uno.

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