EL PRIMERO O EL ÚLTIMO

Yom Kipur o Día de la Sentencia, nos pone a cada uno el lugar que nos corresponde. Seremos los primeros o los últimos. Estaremos a la cabeza o seremos de los de atrás. ¿De qué depende que este año ocupemos un lugar u otro? La sentencia marcará el resto del año en el que acabamos de entrar ¿Estaremos en los puestos de honor o seremos relegados a los últimos lugares? ¿De qué depende estar en los primeros asientos o ser los últimos de la fila? ¿Seremos el “farolillo rojo” en la carrera de la vida.

Depende de nuestra actitud, que es una demostración exterior de lo que somos en nuestro interior. Querer y buscar ser los primeros es la manera más rápida de ocupar el último lugar en mundo espiritual y en el mundo material. “Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a este, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar”. (Lucas 14.8-9). Dime donde te sientas y te diré cómo te sientes. Querer ocupar un lugar preferente, es síntoma de una actitud orgullosa y llena de falsas expectativas. Mejor es que nos llamen a subir a un lugar preferente en la mesa, a que nos bajen por haber subido por nuestra propia cuenta, ocupando el sitio de otro. 

Llamar la atención sobre uno mismo, ocupando lugares que no fueron designados específicamente para nosotros, nos relega al último puesto respecto al Cielo. La mejor manera de estar en los primeros asientos es sentarse en los últimos y esperar que, quien le corresponda, nos cambie de sitio. El espíritu trepa* es peligroso para nosotros y para los demás. “Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa. Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 14.10-11).
Tenemos que saber esperar que sea el Cielo o a quién le corresponda, en el plano humano, quién nos ponga en el sitio que considere mejor para nosotros. Sentados los últimos, tenemos más posibilidades de llegar a ser los primeros. El que es humilde será ensalzado, el que se ensalza será humillado, así funcionan las Leyes Celestiales. Los que quieren los primeros asientos, para que les vean los demás, suelen a la vez esconderse de aquellos a los cuales deberían poder mirar a los ojos.

Yonm Kipur nos sumerge en el verdadero ayuno, que implica más que la abstinencia de alimento, demanda reconciliación con cuantos nos rodean. El ayuno de Yom Kipur demanda de nosotros enfrentarnos a los problemas que pudiéramos tener con los demás, no es solamente abstenerse de comer. “He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como lo hacéis hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto” (Isaías 58.4). Tenemos que presentarnos ante el prójimo, más próximo, aquel al cual sabemos que hemos ofendido y reconciliarnos, para que nuestro ayuno de Yom Kipur sea tomado en cuenta por Dios. "Te pondrá Dios por cabeza y no por cola; estarás encima solamente, nunca debajo, si obedeces los Mandamientos del Señor, tu Dios, que yo te ordeno hoy; si los guardas y cumples, y no te apartas de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras dioses ajenos y servirlos." (Deuteronomio 28.13-14). ¿Quieres ser cabeza? Piensa con la cabeza y no pretendas pisar a los demás.

* Trepa, dícese de aquel que no le importa saltar por encima de los demás para conseguir  un lugar mejor
Imagen: Mark Matcho Tread_Heavily

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