Rosh Hashaná


"Rosh Hashaná o Cabeza del Año, señala el comienzo del año nuevo en el calendario Hebreo,  reuniendo el mayor número de Festividades en un corto espacio de días. Estamos en el mes de Tishré del año 5773"

Rosh Hashaná, también se la conoce como Yom Teruá (Día del Shofar) Zijrón Teruá (Día del Recuerdo) y Yom HaDin (Día del Juicio). Rosh Hashaná, está estrechamente ligada a Yom Kipur, Sucot y Simjat Torá. La Festividad tiene un aspecto alegre y otro que deja ver la preocupación de unos días que desembocarán en la sentencia de Yom Kipur. La Escritura lo presenta así: “Cuando haya pleito entre algunos, y acudan al tribunal para que los jueces los juzguen, estos absolverán al justo y condenarán al culpable” (Deuteronomio 25.1).

¿Qué sucede en estos días? Déjeme decirle para empezar, que el hombre tiene un pleito con Dios. Con el comienzo del año, empieza el Juicio de Dios a todos los seres humanos, creyentes, ateos, justos o injustos. Todos somos juzgados por el Señor en una especie de evaluación anual que el Cielo hace a toda la humanidad. Desde Rosh Hashaná, hasta Yom Kipur, hay diez días donde se desarrolla el juicio y la posterior sentencia. Todo lo que hemos hecho será juzgado desde Rosh Hashaná hasta el Día de la Sentencia o Yom Kipur y afectará al resto del año nuevo en el que entramos.
¿Hemos realizado cambios en este mes de Elul? Durante el último mes del año, hemos reflexionado y nos hemos marcado buenos propósitos, metas, objetivos, a modo de reto y especialmente como la preparación del Juicio Anual, en Rosh Hashaná como ya dijimos. Para marcarnos buenos propósitos, tenemos que hacer un sincero balance de lo que hemos hecho en el recién acabado año y de todo lo que deberíamos haber hecho. Todo balance implica cambios, de otra manera no haría falta ninguna introspección.

¿Qué necesito cambiar en mi vida? Todo el mes de Elul hemos reflexionado, pero en Rosh Hashaná el balance se cierra y comienza el Juicio. Diez días separan el Juicio en Rosh Hashaná de la sentencia en el Día de Yom Kipur. Los cambios debidos en nuestro patrón de conducta que no hayamos hecho serán juzgados desde Rosh Hashaná. Estamos a tiempo de evaluarnos y de hacer los cambios necesarios. Recordemos que los cambios necesitan esfuerzo, constancia y motivación. Por eso en estos días se toca el Shofar, para recordarnos que vamos a entrar en el Juicio y que debemos estar preparados. Escuchar el Shofar, tiene que ver con reflexionar y recordar, sobre lo que estamos haciendo, o lo que no estamos haciendo. Como es evidente es un día de alegría, en el cual aun comenzando el juicio, esperamos salir perdonados y tener un buen año, lleno de bendiciones. El Shofar forma parte de la tradición bíblica de forma indudable. “Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras Solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo el Señor vuestro Dios” (Números 10.10).
El Shofar usualmente se hace del cuerno de un carnero, pero puede ser hecho también de un animal como un borrego, cabra, antílope o gacela. Para hacer un Shofar hace falta un sacrificio, lo que nos enseña que todo tiene un precio. Recordemos el episodio entre el Rey David y Arauna: “El rey David dijo a Arauna: No; la compraré por su precio; porque no ofreceré al Señor, mi Dios, holocaustos que no me cuesten nada. Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata” (2ª Samuel 24.24). El Rey David entendía muy bien que todo tiene un precio que hay que pagar. La palabra clave en un proceso de autoevaluación es sacrificio. Todo lo que le ofrezca a Dios, todo lo que haga para Dios y todo lo que haga para mejorar, siempre le costará sacrificio y esfuerzo. Todas las Festividades Bíblicas tienen un contexto histórico, en el cual surgieron por dictamen del Cielo, desde los días de Moisés se viene celebrando Rosh Hashaná. “Habló Dios a Moisés y le dijo: «Habla a los hijos de Israel y diles: El primer día del séptimo mes tendréis día de descanso, una conmemoración al son del Shofar y una Santa Convocación” (Levítico 23.23-24).


Día de Rosh Hashaná es una Festividad Bíblica, una Santa Convocatoria para todo el Pueblo de Dios, que como en Shabat, Dios nos manda reposar , santificar el día y celebrarlo, para la gloría del Señor. “Ningún trabajo de siervos haréis, y presentaréis una ofrenda quemada a Dios” (Levítico 23.25).
Entramos a celebrar Rosh Hashaná, entregando a Dios una ofrenda de reconciliación, con Dios y con el prójimo, que suele ser la más difícil de hacer. Después de evaluarnos y haber limpiado nuestra vida. Es tiempo de quitar de nosotros todo lo malo, que como en un viejo trastero, vamos acumulando a lo largo de la vida y en especial en este año que acabamos. La Escritura nos exhorta a quitar todo aquello que no debe estar en nosotros: “Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor” (1 Pedro 2.1-3).

Costumbres de Rosh Hashaná

Es costumbre en Rosh Hashaná tocar el Shofar, para hacernos recordar que empieza el juicio. La tradición nos dice que con el primer Toque del Shofar, da comienzo el Juicio para toda la humanidad y en particular para los Hijos de Dios. El Shofar también nos recuerda que tenemos que llegar a Yom Kipur, donde se nos dicta sentencia. La sensación, por tanto, es agridulce, es un día de alegría y un día de preocupación por el resultado del Juicio, esa es su dualidad. Rosh Hashaná es lo más parecido al Shabat, donde reposadamente esperamos el desarrollo del juicio y su posterior sentencia. La esperanza es que seamos perdonados.

Una costumbre práctica en Rosh Hashaná es confesar nuestros pecados frente a una corriente de agua, como puede ser un río o lago y pedir a un sincero perdón a Dios. La referencia bíblica está representada el Libro de Miqueas, donde se nos enseña: “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7.19). De aquí parte la costumbre de hacer la confesión de nuestros pecados cerca del agua, como un símbolo de lo que Dios hace al perdonarnos.
¿Cómo nos declararemos en el Juicio de Rosh Hashaná ante el Tribunal de Dios? ¿Inocentes o culpables? Siempre hemos mantenido que ante el Tribunal del Cielo, solo podemos llegar como culpables. Podemos pedir misericordia, pero nunca podremos alegar que somos inocentes, esa es la verdad. “Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometa cualquiera de los pecados con que los hombres son infieles contra Dios, se hace culpable” (Números 5.6).

Un pecado que muchas veces pasa desapercibido es la infidelidad a Dios, que trae grandes males sobre nuestra vida y la de este mundo. En Rosh Hashaná se pondrá en evidencia nuestro grado de fidelidad a Dios. Muchas veces enfatizamos la gracia y misericordia de Dios y nos olvidamos que Él es también Justo. La misericordia y la justicia siempre van juntas, no podría existir la una sin la otra. “Dios es tardo para la ira y grande en misericordia, perdona la maldad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable, pues castiga el pecado de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación” (Números 14.18).
Hoy tiene la posibilidad de cortar la maldición generacional de la infidelidad a Dios, que se ha mantenido generación tras generación y que puede que le siga afectando a usted ahora y a nuestros hijos. Tenemos que hacer un cambio que afecte positivamente a las generaciones venideras. Nuestros hijos heredarán de nosotros lo malo y lo bueno ¿Qué las afectará más? La evaluación personal es un acto de arrepentimiento sincero que conlleva cambios reales, en nosotros y en nuestra familia. Haga una oración sincera ante Dios y comprométase a luchar por cambiar y ser mejor este año nuevo que entra. No se presente en el Juicio sin haber hecho los cambios necesarios en su vida y así esperar la misericordia de Juez, en el Tribunal Celestial. Rosh Hashaná es tiempo de oración, un tipo de oración que afecte positivamente lo que ocurra este nuevo año en el que entramos. “Señor te seré fiel, corta la maldición generacional de no creer en ti de mis antepasados y permite que mis hijos y los hijos de mis hijos, también te sean fieles. Lo pedimos en el nombre de Jesús el Mesías. Así sea en este Rosh Hashaná y por siempre”.




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