Quiero ser como Tu ¿Qué significa?

Vivimos en un mundo de imitaciones en el cual queremos parecernos a los modelos sociales que tenemos en nuestros medios. La publicidad y las noticias convierten a más seguidores de los famosos que el mejor de los predicadores. Una pregunta prudente sería ¿Qué buscan los admiradores en sus ídolos? ¿Hasta qué punto están dispuestos a llegar para ser cómo el modelo al que admiran?



Ser como otro es más que tener una idealización de aquel al cual queremos parecernos. Cuando decimos ¡Quiero ser como Tu! Deberíamos sopesar lo que realmente significa. Tal vez queremos parecernos a su aspecto físico, en su forma de vestir y me da la impresión que sobre todo en su popularidad y fama. Idealizamos la vida de los famosos y pensamos que aquello que sabemos de ellos es lo que deseamos ser. Muchos famosos son ricos, atractivos y gozan de un prestigio y reconocimiento social “envidiable”. Viven en grandes mansiones, tienen buenos y costosos vehículos y disfrutan de un nivel económico que muchos desean alcanzar. Creen que serán felices si tienen lo que ellos tienen fama, poder y dinero.

Como supuestos creyentes cuando hablamos de imitar a alguien estamos entrando en el campo del discipulado. Imitar a alguien es seguirle, tratar de ser igual y hacer todo lo que hace nuestro admirado personaje ¿Es esta nuestra realidad cuándo hablamos de ser discípulos del Maestro? A estas alturas es evidente que hablamos del Mesías de Israel más conocido como Yeshua o Jesús en nuestro gentil lenguaje. Lamentablemente estamos muy distantes de ser discípulos del Maestro si somos honestos y nos autoevaluamos con sinceridad.

Querer ser como Tu, en referencia al Maestro, implica una disciplina a la que no estamos acostumbrados por lo general. Si el Mesías fuera un actor, un cantante, o un líder de carácter político resultaría más fácil imitarlo y seguirle. Podríamos ver sus películas, imitar su estilo, vestir o cantar las pegadizas y populares canciones a las que los famosos nos tienen acostumbrados. Imitar al Maestro entraña una serie de dificultades, esfuerzo, dedicación, disciplina y fe, realmente duras de compaginar con nuestra cómoda y dirigida manera de vivir.

 ¿Significa que es imposible imitar al Maestro? No en absoluto lo que significa es que tendremos que esforzarnos y dedicarnos en cuerpo y alma para ser discípulos del verdadero Maestro. Algunos quieren imitar al Maestro y ser objeto de admiración espiritual de otros. Muy común en el campo religioso es querer imitar a los famosos predicadores. Evidentemente muchos confunden al Único y Verdadero Maestro con las imitaciones de los ya denominados “famosos” predicadores.

Muchos de esos predicadores también gozan de un estilo de vida igual o superior a los más ricos y famosos artistas de este mundo. Viviendo en grandes mansiones, luciendo costosos vehículos, adornados con fastuosas joyas y hasta siendo propietarios de aviones privados para sus desplazamientos. Justamente nada de otro mundo más bien lo mismo de este mundo y su mundana forma de existencia. Lamentablemente muchos los siguen, los imitan y los mantienen en la esperanza de recibir la supuesta bendición que ellos aparentan ¿A quién siguen al Maestro Verdadero o al disfrazado de imitador del Maestro? Piensa.

Ser discípulo de alguien es más que identificarse intelectualmente o emocionalmente con aquél a quién queremos parecernos. Los grandes ídolos del deporte hacen que muchos quieran imitarlos y alcanzar su fama pero ¿Estarán dispuestos a tener una disciplina tan rigurosa y un esfuerzo persistente para llegar a dónde ellos han llegado? Si estamos dispuestos a imitar al Verdadero Maestro tendremos que empezar a practicar una forma de vida basada en los hechos y las enseñanzas de Yeshua. Nunca es tarde para empezar aunque el tiempo se nos acorta cada día que vivimos. Quiero ser como Tu ayúdame y enséñame Señor debería ser nuestra diaria oración y punto de partida para un verdadero cambio de mentalidad. 

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