Los avisos del último mes del año en el Calendario Hebreo


La aventura de vivir nos trae retos personales, avances tecnológicos extraordinarios y una indudable preocupación por el futuro más inmediato. La historia nos depara grandes sorpresas pero son los seres humanos, con sus decisiones acertadas o desacertadas, los que forjan su propio destino.

En el Calendario Hebreo ya estamos en el mes denominado, en fonética hebrea, como ELUL. Un mes por excelencia de carácter administrativo. Las empresas hacen sus balances anuales, y a la vez formulan metas y objetivos, para el año que estamos próximos a empezar. El último mes del año llega cargado de esperanzas, de renovación y de entusiasmo en términos generales. 

Las familias se han preparado para el año escolar afrontando los cambios de curso y los gastos que conllevan. En muchos hogares el olor de los nuevos materiales de nuestros hijos nos recuerda nuestra niñez. El nerviosismo de los niños, por empezar un nuevo curso, nos dice que algo está pasando en esta época del año. Toda la sociedad empieza a moverse después de lo que algunos han definido como las vacaciones de verano.

Entramos en tiempo de toma de importantes decisiones, a nivel personal, familiar y comunitario. Los avisos que recibimos de una y otra fuente así lo confirman. En ELUL los cambios deben ser bien proyectados y claramente definidos, para que tengan un buen efecto en el año que estamos próximos a empezar. En breve celebraremos Rosh Hashaná, entendido como la Apertura del Juicio, para dar paso al Día de la Sentencia o Yom Kipur. Todo aquello proyectemos, arreglemos, superemos o nos marquemos cómo metas, en este último mes del año, determinará mucho de lo que suceda en el año por venir.

Los avisos catastrofistas son parte de los tiempos en los que vivimos, pero algunos deben ser evaluados con particular atención. Hace pocos días el Gobierno Alemán emitió un aviso a todos sus ciudadanos, para que se abastecieran de productos de primera necesidad ante un riesgo no definido.  Una catástrofe natural, atentado terrorista u otra situación inesperada podría afectar al país y a otros de su entorno, para lo cual había que estar preparado. No es habitual que el Gobierno Alemán emita un aviso en estos términos tan llamativos. Muchos se hacen la pregunta ¿Qué podría estar pasando en Alemania? Ciertamente que el aviso es preocupante, pero no solo para Alemania sino para la Comunidad Internacional en general.

Los medios de comunicación hablan de catástrofe financiera internacional, como una posibilidad real en este tiempo. El riesgo a una nueva recesión económica o crisis financiera, sin apenas estar saliendo de la anterior, está encendiendo las alarmas en medio mundo. El miedo se está instalando en muchas familias, que ven como las deudas aumentan y la falta de perspectivas de futuro parecen diluirse. 

Las guerras están produciendo, a la vez de muerte y destrucción, un movimiento migratorio sin parangón en la reciente historia de la humanidad. El terrorismo islámico siembra pánico, en todo el mundo, ante la indiferencia de aquellos que ni ven, ni oyen, ni hablan de sus crueldades. Para colmo de males se nos dice que varios asteroides pudieran colisionar contra la Tierra, a finales de septiembre de este año. El panorama ciertamente que lo pintan muy apocalíptico. Los avisos son preocupantes, pero no podemos entrar en una espiral de pánico innecesario que no conduce a ninguna parte. No se preocupen que el mundo no se acaba este mes. 

Ciertamente no está demás hacer caso a los avisos del Gobierno Alemán y estar siempre preparados para lo que podría pasar sin entrar en un desbordante pánico. Lo importante ahora es que hagamos planes para el año que entra en breve. 

La mejor manera de vencer a los catastrofistas apocalípticos es marcarnos, metas y objetivos para superar todo lo que nos venga por delante con optimismo, entusiasmo y fe. Un aviso de ELUL, el más importante, es saber que estamos en un tiempo especial. Un tiempo de hacer planes para acercarnos al Eterno. El mejor plan de actuación frente a toda catástrofe ¡Haga planes positivos para una vida positiva!
Por José Ignacio Rodríguez

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