El desierto de incoherencia y contradicción

Todos dicen que el tiempo pasa muy rápido, pero lo importante es que aprendamos a ser maduros y responsables pase el tiempo veloz o lentamente por nuestras vidas. 

La incoherencia y la contradicción forman parte del ser humano, pero solo es entendible de forma ocasional o temporal. Las actitudes y los caracteres negativos deben desaparecer de nuestra vida, para que podamos servir a Dios en el Reino y ser de bendición a los demás incluida nuestra propia familia.

La definición de incoherencia nos dice que es “algo que carece de la debida relación lógica con otra”. Todos entendemos, casi todos, que si nos preguntan ¿Tienes hambre? No respondamos, que el día está soleado. No es una respuesta lógica pues no está relacionada con la pregunta. Así muchas veces tanto nuestras respuestas y acciones carecen de lógica. A lo largo de los años, como Pastores y Maestros, hemos sufrido las respuestas y las actitudes ilógicas de muchos que carecían del apreciado don de la coherencia. Por un lado, decían una cosa y por el otro hacían lo contrario. Por un lado, manifestaban una llamativa espiritualidad y por el otro no aceptaban ningún tipo de reprensión, enseñanza y autoridad.


El más claro distintivo de incoherencia y contradicción es decir que somos creyentes y no aceptar la autoridad de aquellos que nos dirigen en el Camino. La incoherencia y la contradicción son muy, pero que muy, rebeldes.  

El viaje por el desierto es muy duro, pero especialmente para aquellos que no piensan en los demás. Los que quieren parar cuando todos están en movimiento y los que quieren andar cuando todos están cansados. La incoherencia y la contradicción dejó a muchos tendidos en el desierto. Aquellos que contradicen todo los que se les dice y que solo se interesan por sus objetivos personales. Aquellos que solo quieren ser reconocidos, alagados y que no quieren servir a los demás en forma alguna. 

Una muy mala actitud propia de esclavos del pasado que fueron liberados de la esclavitud, pero que no saben vivir libres. La libertad que el Cielo nos regala es para servir agradecidamente a Dios y al prójimo. Todo lo demás no viene del Cielo.

Los coherentes piensan en los demás y acompasan sus pasos al ritmo de los otros animando, colaborando y trabajando por el bien común. La incoherencia y la contradicción rompen el ritmo del viaje a la Tierra prometida. El ritmo de marcha en el viaje a la libertad lo marcamos todos, en la medida que podemos retrasar al grupo o facilitar su progreso y buen desarrollo incluso, en medio de las circunstancias más adversas. Tomar conciencia de nuestro ritmo personal y acompasarlo al ritmo de marcha del grupo ayuda a llegar a la meta y minimiza los efectos del esfuerzo que supone el viaje a la libertad, por el desierto de la vida.

La pesada carga de la incoherencia y la contradicción serán la causa más segura de quedarnos dando vueltas y no llegar a la ya nombrada Tierra Prometida. Lo peor de todo es que la incoherencia y la contradicción no la perciben como un problema sino como una especia de sueño visionario, que les llevará a conseguir lo que desean y suprimiendo la sensibilidad hacia el sufrimiento y las necesidades de cuantos nos rodean. 

Las contradicciones que permanecen en el tiempo se hacen crónicas y por tanto irreversibles ¿Cómo estamos de incoherencia y contradicción? La respuesta debe ser lógica. 

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