El Propiciatorio del Arca del Pacto

El Arca del Pacto representaba la presencia de Dios, en medio del Pueblo de Israel. Un lugar de encuentro entre el Creador y su Pueblo. 

Hoy hablaremos del lugar dónde Dios eligió manifestarse a su Pueblo. En otras palabras, haremos referencia al Propiciatorio del Arca del Pacto. Cuando la fe se pierde, se paraliza o sencillamente está muerta lo primero que se experimenta es la fría lejanía del Cielo respecto a nosotros y de nosotros respecto al resto de la Comunidad ¿Cómo nos reencontramos con Dios y con su Pueblo? Dios se manifestaba de forma audible a Moshé, en la plataforma del Propiciatorio con dos testigos, para darle las ordenes y directrices a los Hijos de Israel.

Allí me manifestaré a ti, y hablaré contigo desde encima del Propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el Arca del Pacto, todo lo que yo te mande para los Hijos de Israel. Éxodo 25.22

Encima del Arca de Pacto, a modo de puerta o tapa, estaba el llamado Propiciatorio, sobre el cual reposaban dos querubines. Los guardianes de la entrada del Arca. En la Escritura se nos dice que la entrada del Jardín del Edén estaba guardada también por querubines. En la práctica todos necesitamos encontrar el lugar apropiado, sea en cuestión de tiempo, espacio o de lugar, para esperar a Dios. Una especie de sala de espera, el llamado Propiciatorio, en el cual Dios pueda manifestarse y manifestarnos sus directrices de forma personal, para el beneficio del resto del Pueblo.

Las Grandes Directrices se llaman Mandamientos, Leyes o Preceptos que son, a la vez que enseñanzas comunitarias, directrices personales. Los consabidos Intereses Comunes y Comunitarios forman parte de esas Grandes Directrices, que nos llevan por el Buen Camino de la Salvación. No podemos encontrar el significado de la vida sin entender y llevar a la práctica aquello que el Mesías nos mandó guardar y a la vez enseñar a otros. 

El lugar que necesitamos, para tomar conciencia de lo que somos y representamos, está encima del Arca de Fe, que como ya dijimos se llama Propiciatorio. Una especie de base protegida por los querubines o espíritus sirvientes de Dios enviados por el Cielo, para guardarnos y guiarnos. ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Hebreos 1.14. El mejor lugar para presentar a Dios nuestros sacrificios de alabanza. El lugar diseñado por el Cielo, para ofrecer y ofrecernos a servir a Dios y su Pueblo. Un lugar de espacio y de tiempo, que nos restituye a la posición espiritual en la cual todos deberíamos estar, para desarrollar el don de la fe.


El Propiciatorio es el lugar de encuentro dónde Dios se manifiesta de forma especial. Un recinto santo, aunque no sea tangible o visible en nuestro tiempo, dónde encontrarnos con el Dios Santo. Todos necesitamos para que nuestra fe fluya en la dirección correcta, que esté totalmente activa y viva, en el servicio a Dios. Cuando nos posicionamos, en el Propiciatorio, sirviendo a Dios, los ángeles se posicionan a nuestro favor sirviéndonos a nosotros, por mandato de Dios. Nosotros no tenemos autoridad sobre los ángeles, ellos solo obedecen y sirven exclusivamente bajo las órdenes directas de Dios.

La fe aumenta y se fortalece cuando servimos con fidelidad e idoneidad a los propósitos del Cielo. El llamamiento a servir que hemos recibido está dentro del Arca del Pacto, en forma de dones espirituales, pero precisan ser puestos sobre el Propiciatorio a modo de sacrificio, para que sean agradables y aceptables a Dios. La disposición de servir a Dios tiene que ofrecerse sobre el Propiciatorio, en dónde Dios pueda manifestarse y manifestarnos su agrado, para con nosotros como parte que somos de su Pueblo.

“Cuando entraba Moisés en el Tabernáculo de Reunión para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del Propiciatorio que estaba sobre el Arca del Testimonio, de entre los dos querubines. Así hablaba con él” (Números 7.89)

Dios se manifestaba a Moshé, para darle directrices comunitarias, que cambiaran a todo el Pueblo, no para cambiarle solo a él. Todo parece indicar que demasiadas veces pretendemos que Dios se manifieste a nosotros de forma individual. En el mejor de los casos no ponemos en el centro del Propiciatorio, sin considerar los Intereses Comunes y Comunitarios, pretendiendo que Dios nos diga algo que solo sea para nosotros mismos. Así no se fortalece la fe, tan solo se fortalece el ego.
Dios nos habla, para que hablemos a los demás. Nos bendice, para que bendigamos a los demás. Nos ama, para que amemos a los demás. Nos encuentra, para que encontremos a los demás. En la práctica estamos hechos para compartir y repartir sin pretender quedarnos siempre con lo mejor. El Propiciatorio, con sus dos testigos, está disponible para aquellos que ponen su fe y resto de los dones al servicio de Dios y su Pueblo. Dios da a aquellos que están dispuestos a dar buscando la directriz del Cielo con humildad y santa disponibilidad de servir ¿Cuándo vamos a entrar al Propiciatorio? 

La respuesta si es una decisión personal, de la cual solo nosotros somos responsables. Vivir para servir y servir para vivir. Un lema congregacional muy personal.

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