Las tormentas de la desinformación

En nuestra común vida, la que todos vivimos, descubrir la verdad y darla a conocer es el mayor reto al que podemos enfrentarnos como seres humanos. Los valientes, aquellos que proclaman la verdad, toman el relevo de los héroes que muchas veces son anónimos. Los héroes, sus hazañas y los valientes que la divulgan son los verdaderos protagonistas de la historia. Los héroes y valientes que siguen la lucha por encontrar la verdad y compartirla.

En estos tiempos de barbarie informativa, cuando la verdad es manipulada, es preciso que se levanten los que están comprometidos con el Cielo, para poner en evidencia todo lo que sucede y nos quieren ocultar. Los seres humanos somos capaces de grandes hazañas y terroríficas maldades impropias de una supuesta raza superior, que decimos representar. Los animales, en la práctica, son más éticos, morales y misericordiosos que muchos de aquellos que se llaman personas. La desconexión del hombre con la Verdad, con mayúsculas, revelada en la Escritura nos ha llevado a las más atroces acciones contra esa misma humanidad, de la cual hacemos gala.

No es posible sustraerse a los acontecimientos de los últimos días y horas respecto al sufrimiento que siguen experimentando los judíos en el mundo entero y en su propio país. El último cruel asesinato de un anciano de setenta años y dos personas más de su familia, en su casa de Israel, pone de relieve el nivel de odio inoculado en la sangre de los palestinos. Los responsables directos son los asesinos, pero no podemos olvidar la influencia de los medios de comunicación, en la trasmisión de ese odio contra los judíos. El orden cronológico de la información es de vital importancia, para entender correctamente los acontecimientos. Los medios rompen este orden para que encaje dentro de su línea editorial antijudía.


En estas pocas líneas trataremos de explicar lo que está pasado. Primero, dos policías israelíes de origen druso son asesinados a la entrada de la "Explanada del Templo". Segundo, los asesinos tenían las armas dentro del recinto de las mezquitas. Tercero, Israel instala detectores de metales, como en los aeropuertos, para impedir la entrada de armas al mencionado recinto de las mezquitas. Cuarto, los palestinos montan otro violento "día de la ira" protagonizando incidentes terroríficos y terroristas, valga de nuevo la redundancia, contra las Fuerzas de Seguridad de Israel. Quinto, un palestino entra en una casa y asesina a un anciano y a dos personas más. Sexto, los medios hablan de "radicales que mataron a tres policías y hasta el momento ni hablan del acto terrorista mencionado. Séptimo, Las acusaciones contra Israel van subiendo de tono presentando a los israelíes como responsables, de todo lo que está pasando.

Lo mismo de siempre, desinformación, manipulación e incitación al odio contra Israel. Lo pueden llamar como quieran, pero los nazis lo llamaban Nacional Socialismo. Una filosofía diabólica que pretende la aniquilación, de todos los judíos del mundo. Los palestinos, ya colaboradores del Nazismo en su tiempo, siguen pensando que un día “echarán a todos los judíos al mar” y que tomarán Israel y su Capital Jerusalem, para la causa palestina.


La guerra mediática contra Israel que no para de extenderse ¿Vamos a callarnos o vamos a levantar la voz en defensa de Israel y de la verdad, valga la redundancia? ¿Seguiremos agazapados en la madriguera de la indiferencia sin decir palabra? No quiero ser acusado y juzgado por este mundo terrenal de tibio. No quiero ser acusado y juzgado de tibio en el mundo espiritual al cual todos tendremos que rendir cuentas algún día.

El compromiso de servir al Cielo pasa por descubrir la verdad y hacer una profunda reflexión para darla a conocer, a todos cuantos nos rodean. Las fuerzas del mal trabajan grotescamente e incansablemente por destruir la Creación y todo rastro de bondad con la cual se puede cambiar el mundo. Cuando descubres algo te alegras, pero cuando lo compartes eres feliz y haces felices a los demás. Benditos los héroes valientes y generosos, que muestran esa bondad y bien hacer. Benditos los que reconstruyen un mundo devastado por el mal. Benditos los descubridores de la Verdad que son los verdaderos constructores de un nuevo mundo, que está por venir. No se puede encarcelar la Verdad, por mucho que lo intenten los medios de comunicación.

Todos nosotros, como un solo hombre, tenemos que alzar nuestra voz al unísono. La otra posibilidad es meternos en nuestras particulares madrigueras de la indiferencia y dejar que las piedras hablen. Los héroes de valiente corazón son sensibles a las directrices del Cielo, que nos impele a proclamar el Camino, la Verdad y la Vida. El cómo, el cuándo y en dónde lo proclames solo depende de ti. Todo tiene su hora y esta es la de proclamar la Verdad, en el sentido más amplio de la palabra. No te entretengas con las cosas que tienes y comparte lo que debes, a tiempo y a destiempo ¡Qué no diga nadie que siempre nos quedamos con lo mejor! 

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