¿QUIÉN ES EL ISLAM?



El miedo al Islam es tan real como la violencia que ejerce contra todo y contra todos. Cuando algunos llamados intelectuales dicen que ha llegado el tiempo de dialogar, entre el Islam y Europa, la pregunta que nos surge de entrada es ¿Quién es el Islam?

Sabemos quién es Europa, el lugar geográfico que ocupa, su historia y los países que la componen. Los idiomas que se hablan y la moneda que la identifica como una unidad económica. Europa es un conjunto de naciones que se han otorgado mutuamente un reconocimiento legal y unas normas de relación mayoritariamente aceptadas, por casi todos. Europa se mueve hacia una unidad pragmática, que en los momentos históricos donde nos movemos, parece ser convincente y necesaria. Europa mantiene una alianza estratégica con la mayor potencia del mundo, los Estados Unidos de América, la cual sirve de puente entre ambas orillas del Atlántico. No solo tenemos vínculos comerciales, militares o económicos, compartimos una cultura y trasfondo común, que nos hacen tener una “visión occidental” de la historia.

El Islam no es una zona geográfica tangible, pero está en la mayor parte del mundo ejerciendo presión y una violencia terrorista que pretende unificar a todo el planeta, bajo una especie de bandera islámica, que tampoco existe. El Islam es una fuerza incorpórea, que corta las cabezas, de cuantos considera oponentes sin el menor pudor. El Islam es la mayor cadena eslabonada que tiene aprisionado a millones de seres humanos, de los cuales el cincuenta por ciento, por lo menos, son mujeres. La conquista de Europa por el Islam es igualmente tan vieja e innegable, como su propia existencia. El Islam mantiene un ejército durmiente entre nosotros, esperando a despertar a la voz cualquier otro dirigente, sustituto del extinto Osama Bin Laden.? ¿Sería Osama el Islam? Si lo era ya no será posible el diálogo.

Identificar al Islam con terrorismo no es algo sorprendente, como algunos afirman. Lo sorprendente es no relacionarlo directamente, como también otros afirman y confirman. Ciertamente no todos los islamistas son terroristas, pero todos los terroristas son islamistas, sin la menor duda. Si, afirmativamente, tenemos miedo al Islam, pero no tanto como para no decirlo. Ocultar el miedo al Islam sería negar su existencia, su terror y horror. Sería olvidarnos de los millones de esclavos que están bajo sus zapatos, aunque ya muchos llevan las mismas botas militares que los nazis. Ocultar el miedo al Islam sería negar la realidad de su crueldad y de su estrategia de dominio mundial que le mueve y del cual está sediento. El Islam tiene una sola ley la Sharia, que se está ejecutando en Europa, con total impunidad suplantando en la práctica las diferentes leyes europeas ¿No les da esto miedo?.

La unidad en el Islam no es pragmática, es impositiva, forzosa y obligatoria, donde no se vota, solo se obedece o te someten por la fuerza de la espada. A modo de lunáticos guerreros del Islam, donde la cruz es sustituida por la media luna, por donde pasan dejan un rastro de sangre y muerte. La reconquista islámica de Europa ya ha empezado y Al-Andalus es el primer puerto de desembarco y cabeza de playa para llegar al resto del continente europeo. Dios no quiera, ni permita que tal cosa suceda, pero con un cristianismo desarmado de poder espiritual, si es que alguna vez lo ha tenido y una sociedad de filosofía ateísta, las fuerzas están desequilibradas totalmente.

Muchas voces en la historia moderna de Europa se están levantando a modo de profetas laicos, que están alertando del avance del Islam, en esta cansada tierra europea. Los profetas han sido ignorados en todas las épocas de la historia, pero hoy más que nunca. Europa se cree fuerte, frente a los barbaros islámicos. El Imperio Romano fue arrasado por los bárbaros de su tiempo, cosa que le podría suceder a su heredera histórica, la Vieja Europa. Pensar que el diálogo sosegado entre Europa y el Islam cambiaría el panorama actual o el futuro, sería ignorar la historia y ya sabemos que quién olvida la historia está condenado a repetirla.

¿Podría haber diálogo con Osama Bin Laden? ¿Podrá haber diálogo con sus sucesores?. Tal vez la joven América no sabe dialogar con el Islam, por eso ejecutó al terrorista más buscado del mundo. Los europeos se definen como “progresistas”, mientras que a los americanos, se les tacha de “conservadores”. Verdaderamente son conservadores, pero de su identidad la cual defienden y mantienen como su legado más importante. Los europeos nos gusta vernos como comprensivos con el mundo islámico, los árabes y los mal llamados palestinos, a los cuales subvencionamos su carrera armamentística y les construimos aeropuertos, que son inmediatamente destruidos, cuando atacan a su enemigo sionista.

América aparece como la extrema derecha y Europa como centrada y equilibrada. Nosotros tenemos Alianzas, ellos parece que la lían y mientras tanto el Islam no dialoga, ni con unos ni con otros, se conforman con matarlos. Si acaso después hablamos deben pensar.

Para dialogar hay que tener un interlocutor al que podamos mirar a los ojos, y que nos reconozca el estatus de iguales, con derechos y deberes mutuamente reconocidos. ¿Podría haber diálogo con alguien que solo quiere doblegarte, dominarte o matarte? Por favor dígame ¿Quién es el Islam? Mientras tanto lo averiguamos, seguiremos pidiendo la misericordia del Cielo.

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