Trabajando juntos mejor dos que uno



Todo aprendizaje necesita de dos personas, así como todo trabajo precisa de la colaboración de otro. Trabajar juntos siempre es mejor.

La vida es sencilla cuando llegamos a entender, no todos lo llegan a entender esto, que necesitamos trabajar juntos seamos dos o seamos una multitud. El trabajo en equipo es uno de los aprendizajes más difíciles que requiere esfuerzo, compromiso y respeto mutuo.

“Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante” Ecl. 4.9–10

Sí mis estimados compañeros mejor son dos trabajando juntos, por alcanzar el mismo objetivo, que el mucho esfuerzo que pudiera hacer uno solo. No hemos sido creados para estar solos en ningún aspecto de la vida. El trabajo en equipo de dos personas, en este caso hablamos como matrimonio, es incomparablemente mejor que cualquier esfuerzo que cada uno pudiera hacer por su cuenta y de forma individual.

Una pareja siempre recibe mejor paga por su trabajo que uno solo. En el campo natural de la vida, entiéndase el trabajo cotidiano, toda dedicación es más rentable cuando se acomete de forma conjunta. Lo que logran dos juntos es el triple de lo que pueden lograr dos trabajando cada uno por su cuenta y de forma independiente. En el ámbito espiritual el principio es el mismo. Una pareja, o un equipo de muchos, pueden lograr mayores cotas de crecimiento cuando se esfuerzan en todo de la misma manera.


En el contexto de la familia, específicamente en el matrimonio, la coordinación en común de cuanto es preciso hacer requiere el esfuerzo de ambos. Uno no puede ser el que lleve toda la carga de trabajo y otro el que mira como se hace el trabajo. A lo largo de los años de nuestro matrimonio, muy próximo a cumplir los cuarenta años, hemos tratado con parejas en donde todo el trabajo lo realiza uno solo. Una vez unidos en matrimonio el hombre y la mujer son una sola carne, en otras palabras, una sola persona ¿No sería lógico esforzarse juntos en todo?

Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne. Gén. 2.24

No vamos a hablar del rol de hombre o de mujer ya que en el matrimonio no existen diferencias entre el trabajo que uno u otro pueden y deben hacer ¿Acaso no somos uno? ¿Cómo es que algunos o algunas se desentienden del trabajo del hogar y de la educación de sus hijos? ¿No somos uno solo? En el matrimonio no existen diferencias entre el hombre y la mujer ya que somos una sola carne. 

El problema de muchas parejas es que uno, o los dos en más de un caso, no han roto el cordón umbilical emocional con su familia anterior y cada uno tira por su lado. Cuando el esposo se une a la esposa y la esposa al esposo se constituye automáticamente en una sola carne o entidad familiar que trabajan juntos en todo por el bien común de la propia familia y el bien comunitario de la Familia de Fe. La paga del trabajo en común, como matrimonio o comunidad familiar, es la bendición del Cielo en forma de amor mutuo, respeto compartido y objetivos logrados. Un matrimonio unido también estará unido a la Comunidad de la cual forma parte. El mismo principio rige para una familia, dos que son uno, o para el conjunto de las familias, muchos que son uno de una determinada comunidad. El énfasis de la Escritura es la unidad de todos y en todo. 

Nota: El tema de hoy titulado Trabajando juntos mejor dos que uno estará disponible al completo en formato PDF. Por medio de la casilla de comentarios o por nuestras diferentes redes sociales se lo haremos llegar, si así lo solicitan.
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