Reparemos el mundo (Tikun Olam) encendiendo la Januquía a la vista de todos. El apoyo del Cielo a su pueblo, del cual formamos parte, se tradujo en el que hemos llamado el Milagro del Aceite. Una pequeña cantidad de aceite que se mantuvo encendido por ocho días antes de que se pudiera hacer un aceite nuevo conforme al rito del Templo. Ocho días en que la fe precisaba ser puesta a prueba. La fe y la luz no se pueden esconder. Por un luminoso Janucá a todos ¡Compartir y repartir la Luz de Dios para que nadie diga que siempre nos quedamos con lo mejor!