Realidades Invisibles




No todo lo podemos percibir con la vista natural. Hay realidades invisibles que son visualizadas con otros sentidos. Las realidades invisibles son aquellas que la mayoría no ve aunque estén presentes en su medio. Lo invisible, se hace visible, por medio de la fe sin la cual no podemos ver lo que el Cielo ha preparado para nosotros. Dios mismo se presenta como el Invisible al cual solo podemos “ver” por el sentido de la fe.

Los grandes héroes, como algunos los llaman, de la Escritura han dejado un legado espiritual que solo se puede percibir con el sentido de la fe. Moisés salió de Egipto con los ojos puesto en el Invisible. La Escritura dice que se sostuvo, en otras palabras, se afirmó en fe, como “viendo al Invisible”. No podemos llegar a la Tierra Prometida sin mirar primero a Aquel que nos mostró en sueños y visiones de mencionada Tierra Prometida.  El futuro es invisible hasta que ponemos los ojos en el Creador. Solo podemos ver lo invisible cuando cerramos los ojos naturales y abrimos los ojos de la fe.

En un mundo acostumbrado a ver para creer tenemos que ser ejemplo de los que creen para ver. El orden de los conceptos, creer para ver, es muy importante. No pretendemos ver lo visible para creer, sino que creemos para ver lo invisible. 

Una diferencia total en la forma de ver y de entender la fe. Dios nos ha dado los ojos naturales, para ver las cosas visiblemente naturales. El Cielo además nos hado la fe, a modo de ojos espirituales, para ver las buenas cosas invisibles que provienen del Cielo.

Una advertencia muy importante, para no confundirnos ni confundir a nadie, es diferenciar las invisibles promesas del Cielo y el mundo de la oscuridad invisible que envuelve a muchos seres humanos. Las promesas invisibles del Cielo están creadas con el propósito de liberarnos de la esclavitud del mal. La oscuridad invisible, por mucho que nos quiera prometer, está programada para esclavizar al hombre y llevarlo al “pozo de la desesperación del lodo cenagoso” donde queda paralizado e inactivo en cuanto a la fe. Salmo 40.2 “y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos”

La fe, que viene de lo Alto, nos sacará de ese pozo de la desesperación, del desánimo y de la apatía. Un pozo de lodo cenagoso que ralentizará nuestros pasos y movimientos de fe. Para ver las realidades invisibles, aquellas que soñamos, necesitamos primero creer con los ojos de la fe. Las invisibles promesas del Cielo requieren de nosotros creer, tener fe y confianza en Dios.

No tengas miedo a la ira del rey de Egipto, como hizo Moisés, y mantente en fe como viendo al Invisible. No esperes nada de los faraones de este mundo y confía en el Cielo como viendo al Invisible. Dios es nuestro Proveedor, por tanto, no hay nada que temer. Nuestra parte es darnos a Aquel que nos dio todo ¡Shalom!

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