El último mes del año en el calendario hebreo


Entramos en el último mes del año del Calendario Hebreo llamado, en fonética hebrea, ELUL. El 4 de Septiembre, de 2016 es coincidente con el primer día de ELUL. El último mes antes del comienzo del Año Nuevo, o Cabeza de Año, más conocido como Rosh Hashaná. 

Entramos en el mes administrativo por excelencia. Un mes de evaluación, proyectos, metas y objetivos, para entrar en un año nuevo lleno de retos. Un año lleno de esperanzas y bendiciones definido, por nosotros, como el Año de la Remisión. El año donde alcanzaremos el nivel óptimo, en el que debemos mantenernos aferrados a los dictados del Cielo.

El año pasado marcamos metas y objetivos, que ahora es tiempo de evaluar. Tenemos que analizar lo que dijimos que haríamos y lo que verdaderamente hemos hecho. En ELUL evaluamos aquellas metas y objetivos, que nos marcamos hace ahora un año. Ahora se nos da la oportunidad de revisar y analizar todos los aspectos de nuestra vida. Un periodo vital del año, para administrar los tiempos, esfuerzos y medios de los cuales disponemos.

ELUL es especialmente un tiempo de búsqueda. Un tiempo de buscar a Dios en la soledad de nuestra habitación. Un tiempo de cerrar la puerta de nuestra habitación y abrir nuestra mente y corazón al Eterno. El Cielo, entiéndase el Eterno, nos da otra nueva oportunidad de prepararnos para enfrentarnos con un año, que traerá nuevos retos, cambios y bendiciones. No podemos quedarnos esperando a ver lo que pasa. En ELUL tenemos que definir las metas y los objetivos en la presencia de Dios para el resto del año en el que vamos a entrar. No se trata de hacer nuestra voluntad sino de decirle al Eterno “Hágase Tu voluntad Señor” ELUL es el mejor momento anual para administrar tres de las áreas, tiempo, esfuerzo y medios, en las cuales estamos comprometidos con el Cielo.

El tiempo, en primer lugar, debe ser administrado con eficiencia y provecho, para que podamos alcanzar las metas y los objetivos marcados. Todos tenemos metas y objetivos a nivel personal, familiar y comunitario, que solo con una buena administración del tiempo podremos planificar. La administración del tiempo es uno de los retos mayores a los que nos enfrentamos. El tiempo perdido es irrecuperable. Lo que tenemos qué hacer, cuándo y cómo debe ser hecho, tiene que ser tratado bajo factores administrativos de tiempo. La facilidad con la que perdemos el tiempo, todos y cada uno de nosotros, debería constituir una sana preocupación, que nos hiciera reflexionar sobre cómo empleamos el tiempo que se nos ha prestado. Administrar el tiempo nos dará un buen rédito. En el banco de la vida perder tiempo es un mal negocio. Una buena administración del tiempo producirá buenos réditos de eficacia, productividad y prosperidad. Un tiempo extra para hacer lo que debemos, con eficacia y provecho, para el bien personal, familiar y comunitario.

ELUL es tiempo de un especial esfuerzo, en el sentido más amplio de la palabra. Todo en la vida, absolutamente todo, requiere esfuerzo emocional, intelectual y físico. La motivación para hacer lo que debemos precisa de un esfuerzo emocional de constancia, paciencia y perseverancia. Todo trabajo, por muy sencillo que nos pudiera parecer, precisa de un planificado esfuerzo. En este mes de ELUL se nos llama a prepararnos, con renovadas fuerzas, antes de que comience el Juicio de Rosh Hashaná. 

Un tiempo que precisa esfuerzo, para resolver los asuntos que tenemos pendientes sean en el plano que sean. Administrar tiene que ver con resolver situaciones, que hemos ido postergando con el paso del tiempo. Todos tenemos que esforzarnos, en resolver aquello que precisa ser resuelto antes de empezar el año nuevo. Todo lo que no resolvamos antes del Día de Yom Kipur, irremediablemente, empeorará durante el resto del año.

En este año el Cielo nos ha prosperado, a todos nosotros, en muchas formas y maneras. La prosperidad del Cielo, sobre nosotros, se ha manifestado en el plano emocional superando muchos retos. En el plano espiritual madurando y en el plano material aprendiendo a vivir en la escasez y en una cierta abundancia. En ELUL tenemos que saber agradecer al Cielo la prosperidad sobrevenida.  El espíritu de generosidad, que se nos ha otorgado, debe mantenerse con una buena administración de los medios recibidos. Todos nosotros, y cuando digo todos digo todos, hemos compartido con generosidad y gratitud los unos para con los otros. A cada uno de nosotros, de una forma u de otra, nos ha bendecido el Cielo a lo largo del año.

ELUL es tiempo de agradecer a Dios su abundante generosidad haciendo planes, para servirle más y mejor en todas las formas posibles. ELUL da inicio a un tiempo muy especial de evaluación, para prepararnos, en todos los aspectos, y enfrentarnos a un año lleno de metas y nobles objetivos. Administremos bien las áreas, de las cuales somos responsables ¡Esforcémonos y seamos valientes!

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