La Promesa de Rut, para ser Familia con Israel


Todo parece indicar que está de moda, entre algunos círculos religiosos, aparentar ser judíos y particularmente ser judíos mesiánicos. La tendencia es disfrazarse de judío sin considerar la responsabilidad espiritual, que conlleva formar parte del Pueblo Elegido. La implicación, también de carácter espiritual, que significa formar parte de un Linaje Escogido, de un Real Sacerdocio, de una Nación Santa y de un Pueblo Adquirido por Dios.

En este punto tengo que señalar que estos Títulos Reales son dados por el Cielo a Israel y no a ningún grupo, étnico o religioso surgido a lo largo de la historia. La llamada Teología de la Sustitución se confunde y confunde totalmente al pretender, que Dios sustituyó al Pueblo de Israel, por la llamada Iglesia Cristiana. Una aberración histórica que ha llevado a muchos por el camino ancho de la perdición, que sigue causando bajas espirituales entre sinceros, pero cegados creyentes. 
 
La identificación con la Familia de Israel es un acto de responsabilidad ante el Cielo, que precisa de un cambio de estructura mental, en la defensa de Israel. Un cambio de vida, de pensamientos y de corazón, que nos enfrentará con la mayoría de los que nos rodean ¿Estamos dispuestos al enfrentamiento espiritual y dialéctico con medio mundo y parte del otro? Ser parte de la Familia de Israel es identificarse con Israel, con los judíos en todo el mundo, a lo largo de toda la historia. No estamos hablando de política, cultura o religión, que también, sino de una identificación profundamente espiritual con Israel, en base a la Santa Voluntad de Dios.


Israel es el amoroso proyecto de Dios, para la bendición de toda la humanidad. El Cielo definió, estableció y dotó de Leyes Eternas al Pueblo de Israel, para que sea Luz a las Naciones. El Cielo distinguió a Israel, con el Título Real de Linaje Escogido. Una Nación Santa, apartada y diferente al resto de las naciones, que crece y prospera, con la Bendición del Cielo. Los que formamos parte de la Familia de Israel nos consideramos privilegiados, no por méritos propios, sino por ser injertados en el Buen Olivo, símbolo de Israel, por la Misericordia de Dios. El Cielo mostró su Amor con toda la humanidad encendiendo el fuego de la Verdadera Fe, por medio de Yeshua HaMashiaj, como predecesor de los Profetas en la Tierra de Israel.

El Judaísmo que el Mesías practicó lo enseñó a sus discípulos, para que también todos los seres humanos tengamos la oportunidad de transitar por el Camino Angosto, que lleva a la Vida Eterna. Un Judaísmo, el del Mesías, más conocido en términos coloquiales por Judaísmo de Jesús, que nos guía a vivir conforme a la Ley de la Libertad establecida en la Escritura. La esperanza de Dios, para todos aquellos que buscan la Verdad y el Sentido de la Vida, se encuentra en el Judaísmo, que el Mesías nos ha revelado abriendo los ojos de nuestro entendimiento.

La Escritura enseña, con toda claridad, que podemos ser Familia de Israel, Ciudadanos de Israel, Partícipes de los Pactos y en definitiva Familia de Dios, pero hace falta que nosotros tomemos la decisión voluntaria, personal e intransferible de vocalizar las mismas palabras, que pronunció Rut delante de su suegra judía “No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios” (Rut 1.16).

Un compromiso vocalizado ante el Tribunal de Justicia del Cielo, que debe ser aceptado por Dios, asumiendo por este hecho la nueva condición de Ciudadanos del Israel. No estamos buscando la ciudadanía israelí o el pasaporte de Israel, que no estaría demás, sino buscamos entrar en una nueva relación con el Creador y su creación, de la cual formamos parte.  

Si estás dispuesto a identificarte con el Pueblo de Dios Israel debes empezar, por asumir tu nuevo rol como Ciudadano de Israel y formular este especial compromiso tal cual lo asumió Rut ¿Estás dispuesto a vocalizar la Promesa de Rut? Así se empieza a caminar en la correcta dirección, aquella que el Mesías nos mostró. Bienvenido seas a tu nueva condición si das este comprometido paso de fe y de identificación con el Dios de Israel y con el Israel de Dios.

En aquel tiempo estabais sin el Mesías, alejados de la Ciudadanía de Israel y ajenos a los Pactos de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Ef. 2.12) - Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino Conciudadanos de los Santos y Miembros de la Familia de Dios (Ef. 2.19) - Pero vosotros sois Linaje Escogido, Real Sacerdocio, Nación Santa, Pueblo Adquirido por Dios, para que anunciéis las Virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su Luz Admirable. Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois Pueblo de Dios; en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado Misericordia (I Pedro 2.9–10)

1 comentario:

  1. Me encanta ese lema. HAY TANTOS QUE CRITICAN A ISRAEL QUE YO NO LO CRITICARÉ POR NADA:

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