El líder en la lectura de la Biblia

El verdadero líder, dijimos con anterioridad, es aquel que tiene iniciativa, que está consciente del precio que tiene que pagar y que es fiel y obediente a las demandas del Señor. 

En plena lectura del Libro de Josué nos encarrilamos a descubrir de la pasta que está hecha el líder que ha sido llamado y escogido por el Eterno, para que dirija a su Pueblo.

Todo el Libro de Josué es un alegato a la buena dirección que un líder tiene que tomar todos los días. No se trata solo de saber el camino por el que tenemos que andar sino especialmente de cómo debemos andar, por el mencionado camino ¿Habrá algo qué el verdadero líder tiene que hacer todos los días? Liderar es uno de los servicios al Cielo, que genera mayor soledad. Lo decimos en el plano positivo que conlleva la soledad. El líder debe estar dispuesto a pasar tiempos de soledad, en el plano humano, para estar a solas con el Creador. Un líder que no está dispuesto a pasar tiempo de soledad difícilmente podrá guiar a los demás.

El Mesías pasaba mucho tiempo en la soledad de la comunión con el Padre. Una bendita soledad que nosotros necesitamos imperiosamente. Si vamos a liderar a muchos tenemos que saber estar con pocos, en una perfecta comunión con el Eterno. El Señor anduvo con pocos a su alrededor y la mayor parte del tiempo, en santa soledad con el Padre. La enseñanza sobre la oración es qué en nuestra habitación tengamos ese tiempo de calidad con el Padre. Los líderes deben estar dispuestos y disponibles a servir en una relativa soledad, pero ¿Qué tiene que hacer ese líder además de mantener la comunión con el Padre? La respuesta necesita que volvamos a releer un pasaje del Libro de Deuteronomio, 17.

“Cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta Ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas. Lo tendrá consigo y lo leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor, su Dios, guardando todas las Palabras de esta Ley y estos Estatutos, y poniéndolos por obra. Así no se elevará su corazón sobre sus hermanos, ni se apartará de estos Mandamientos a la derecha ni a la izquierda, a fin de que él y sus hijos prolonguen los días de su reino en medio de Israel” Deut. 17.18–20


El Cielo estaba preparando a Israel, para lo que un día pedirían. Un líder que los condujera y representara ante las demás naciones. En este caso hablamos de un liderazgo real en el sentido que era un rey lo que pedirían. Un líder real que debería tener una cualidad muy específica ¿Cuál es esa significativa cualidad? En realidad, se le estaba pidiendo obediencia a lo más trascendente de la vida. Obediencia a la lectura diaria de la Escritura. Aquellos que quieren liderar a otros deben dar el mejor de los ejemplos en todo, pero lo primero en la lectura diaria de la Escritura. Sin lectura, de la Biblia, no hay cultura, ni bíblica, ni de ningún otro tipo. Los líderes que el Eterno elige son sacerdocio real y como tales deben vivir.

Qué nadie se lleve a engaño y conduzca a otros al engaño. Un líder debe leer obedientemente “todos los días de su vida” la Escritura, en santa soledad con el Señor. El énfasis del Cielo en que leamos las Palabras de la Ley, observa este énfasis de nuevo, es que la leemos todos los días de la vida. No es de menor importancia seguir el Calendario de Lectura Anual de la Biblia, aunque tal vez deberíamos lo definir como el Calendario de Lectura Diaria de la Biblia. Todos nosotros como líderes en potencia, así lo permita el Señor, debemos leer todos los días la Biblia. Una Biblia que siempre tengamos muy cerca, a mano en otras palabras, para que la leamos en todo momento. No solo la leamos en Shabat o cuando tenemos más tiempo, sino todos los días de nuestra vida. La redundancia y la repetitiva frase “todos los días” forma parte del énfasis de la enseñanza que esperamos surta efecto, en todos nosotros.


El objetivo del Cielo es que aprendamos, por la lectura diaria de la Biblia, a temer al Eterno y a sus eternas promesas y juicios. El Señor siempre cumple con lo que dice y deja escrito. El temor a Dios se aprende guardando, poniendo por obra, lo que aprendemos por la lectura de la Biblia. No aprender a guardar y obedecer al Señor está muy relacionado con la falta de santa soledad, con el Señor y su Palabra. La lectura diaria de la Biblia nos reforzará el espíritu de obediencia al Eterno y producirá, eso espera el Cielo y nosotros, una sincera humildad para con la Comunidad de la cual formamos parte.

La promesa que conlleva la lectura diaria de la Biblia es que nuestra vida y la de nuestros hijos será prolongada en el servicio al Señor ¿Queremos servir al Señor, nosotros y nuestros hijos por prolongado tiempo cómo líderes de su Rebaño? La clave está en nuestras manos y en nuestro corazón. La lectura diaria de la Biblia es el distintivo más auténtico y certero de que somos líderes en el servicio al Señor y su Pueblo.

Josué fue un líder que aprendió sirviendo a Moisés. Un líder al que también se le pidió que se esforzara y fuera valiente en la lectura de la Escritura. Un líder que no lea la Biblia todos los días de su vida acabará debajo de los demás; a la cola y no al frente. El mensaje del Eterno, a uno de los mejores líderes de Israel, fue definitivamente claro y preciso.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas” Josué 1.7–9


¿Qué podemos aprender del liderazgo de Josué? ¿Qué le pidió el Eterno respecto a la lectura y la meditación de la Ley? ¿Queremos ser líderes en el servicio al Eterno? Empecemos por leer la Biblia todos los y entonces podremos experimentar la alegría de servir al Señor bajo los parámetros y distintivos, que un líder tiene que manifestar ¿Estamos dispuestos a liderar? Empecemos por prepararnos adecuadamente, obedeciendo, sirviendo, tomando la iniciativa y siendo referentes en la lectura de la Biblia, todos los días de nuestra vida, y lo demás nos vendrá por añadidura.

El mensaje de hoy es exclusivamente para líderes que entienden la responsabilidad que conlleva el liderazgo y que están dispuestos a pagar el precio, que se les pide. El verdadero líder comparte y reparte lo que recibe del Cielo ¿Crees qué esta enseñanza ha venido del Cielo para ti? Pues no dejes de compartirla y repartir, y empieza a liderar a cuantos te rodean, para que nadie diga que siempre nos quedamos con lo mejor.



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