¿Cómo mantener la motivación en el tiempo de espera?

Toda espera debería ser motivadora ya que supuestamente estaríamos pendientes de algo que creemos nos vendrá y que será para nuestro bien. En algunos casos la espera se traduce en un desasosiego y preocupación, por la incertidumbre que nos produce. La clave para mitigar toda ansiedad estaría en aceptar que aquello que esperamos siempre será bueno, para nosotros, pero ¿Qué sentimos cuando estamos esperando algo?


Los tiempos de espera son difíciles de llevar sobre todo si lo único que hacemos es mirar al reloj, o al calendario, pensando que las horas y los días van a pasar más rápidos. Todo tiene un tiempo en el cual llega lo que tiene que llegar y se va lo que se tiene que ir ¿Cómo deberíamos esperar para no perder la motivación? Los motivos, recordemos, son los que dan forma a la motivación.

Toda motivación se mantiene en el tiempo siempre que tengamos muy presente el motivo o los motivos, por los cuales estamos esperando. Los motivos cuando son buenos, no todos los motivos o las motivaciones son buenas, nos darán equilibrio incluso dentro de la incertidumbre, que necesariamente produce una cierta espera. La incertidumbre es buena mientras no nos desequilibre. La incertidumbre es una emoción que se prolonga tanto tiempo como esperamos y que se acaba cuando recibimos lo que estábamos esperado.

Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer. Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel, tu hija menor. Génesis 29.16–18

En este caso de referencia, Jacob por amor a Raquel estaba dispuesto a esperar siete años trabajando para su futuro suegro hasta, que pudieran casarse. La motivación de Jacob para esperar tan largo periodo de tiempo y casarse con Raquel fue el amor que la profesaba ¿Se desanimó Jacob durante tan larga espera? En absoluto. El amor es la fuerza más poderosa que nos motiva a esperar con fe. La motivación de Jacob fue el amor a Raquel. Toda buena motivación debe contener el elemento del amor y de la fe. La espera es soportable cuando el amor y la fe son su base de sustento ¿Estarías dispuesto a esperar por alguien o por algo como lo hizo Jacob? El tiempo, insisto en ello, probará la fortaleza o la debilidad de tus motivaciones.


La debilidad, apatía o el desánimo no es más que la perdida de visión de unos ciertos objetivos, que en su día nos propusimos. La mejor prueba de toda motivación es el tiempo que pasa entre que tenemos un sueño y cuando lo recibimos. Si después de esperar tiempo, sea el tiempo que sea, la motivación se mantiene es una señal de que estamos dispuestos a perseverar hasta alcanzar lo esperado. La motivación se mantiene por la emoción de saber que tendremos lo esperado, aunque tengamos que esperar valga la redundancia.

En algunos casos perdemos la motivación por temor a emprender algo que no creemos que esté suficientemente bien acabado. Los músicos y artistas en general son muy proclives a no publicar sus trabajos hasta que no estén perfectos, pero ¿Llegará algún día en que su trabajo será perfecto? Qué ganas de engañarse tienen algunos. Nunca llegaremos a crear algo, sea en el campo que sea, que consideremos perfecto. La motivación no es hacer algo perfecto sino hacer algo cada vez mejor.

Los emprendedores con visión de futuro no son aquellos que buscan la perfección, pues son realistas, sino aquellos que buscan mejorar cada día lo que hacen y lo que son. No somos perfectos y nunca los seremos, pero si somos susceptibilidad de mejorar, crecer e ir perfeccionándonos, sin pretender ser perfectos. Solo Dios es Perfecto y Perfecta es su Palabra.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Tim. 3.16–17

Lo mejor que podamos hacer nosotros solo es una burda imitación de la Perfección Divina. El orgullo es más probable que sea el motivo de querer hacer las cosas perfectas y no tanto la búsqueda humilde de la perfección de aquellos que se saben imperfectos, aunque seamos llamados perfectos. La motivación perfecta es la que reconoce que somos imperfectos, pero que tenemos que mejorar. Solo los que reconocen su imperfección estarán en buena senda de mejorar lo que pretenden ser y hacer.


La vida es un largo camino a la perfección a la cual estamos llamados. No podemos dejar de hacer lo que es bueno por temor a la imperfección. El perfeccionismo exagerado nos impide estar correctamente motivados, emprender algo y alcanzar los objetivos propuestos. Muchas veces somos nosotros mismos los que alargamos el tiempo de espera innecesariamente al pretender hacer algo tan perfecto, que nunca llegamos a terminarlo. El temor a no ser perfectos y no hacer las cosas perfectas es la mayor de las imperfecciones, de muchos que se llaman incluso creyentes. No tengas miedo a emprender sino a dejar de hacer lo bueno que debes y por lo cual estás motivado.

Guarda silencio ante Dios y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace lo malo. Salmo 37.7

El éxito ajeno debe ser una motivación y no como sucede en algunos casos una decepción que te impida mejorar. Toda comparación es odiosa y dañina para los que piensan que tienen que superar a otros, sea en lo que sea. La superación verdadera es mejorar uno mismo y no compararse con otros. No hay modelo humano perfecto al que imitar. El Mesías es el modelo perfecto y referencia de nuestro estilo de vida ¿Cómo mantener la motivación en la espera? En silencio esperando en Dios y sin alterarse por el éxito ajeno.


La silenciosa espera en el Señor es la mejor garantía de éxito en lo personal, en lo profesional y en el plano público de nuestra vida. No tengas miedo, no esperes nada de los demás y da todo. La provisión de motivación viene del Cielo. Solo tienes que guardar silencio ante Dios y esperar su intervención. Piensa que si hace mucho tiempo que estás esperando la bendición ya tiene que estar más cerca.

¡Escrito está! Toda victoria exige tiempo, esfuerzo y dinero. La bendición no se mide por lo que tenemos sino por lo que damos, compartimos y repartimos. Tanto das tanto vales. No te confundas de motivación. Comparte y reparte esta meditación, para que nadie diga que siempre nos quedamos con lo mejor. La motivación que viene del Cielo nos enseña que es mejor dar que recibir. Todo lo demás nada tiene que ver con la realidad.




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