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Visión espiritual


El ojo es el órgano de la visión y, en ocasiones, presenta trastornos leves. Muchas molestias no son graves, pero sí frecuentes, por lo que son motivo constante de consultas médicas.

Otras veces presenta infecciones graves que llegan a producir la ceguera. Los ojos más que para ver, son para entender el mundo que nos rodea. Ver no garantiza entender. La vaca mira al tren pero no entiende lo que está pasando, ni el mencionado tren, ni el tiempo en el que está. Cuando el ojo, entiéndase la vista están bien, tenemos una mejor comprensión del mundo que nos rodea. La Escritura dice que, “la lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz (Mateo 6.22). Es determinante que nuestra visión sea buena, de otro modo estaríamos literalmente ciegos. La lámpara es el ojo, pero no es la luz. El ojo es el medio que proyecta correctamente la luz hacia el cerebro, donde se interpreta la luz que llega transformándola en información. Si nuestro ojo está sano, entenderemos correctamente lo que estamos viendo, de lo contrario deliramos, vemos lo que no es. Delirar es ver cosas que no son reales, pero que a nosotros si nos lo parece.
Muchos que se definen como creyentes están delirando, pues ven cosas que no son reales, pero que afirman ser absolutas verdades. Cuando el ojo está enfermo, es malo, todo lo veremos deformado. La realidad será una cosa y lo que vemos otra muy diferente. “…pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?" (Mateo 6.23). No todo lo que se ve es real, pero nos puede parecer absolutamente real. La visión natural nos puede hacer ver cosas que aunque parecen verdaderas, están alejadas de toda realidad.

Visión Estereoscópica

Aparte de la visión natural, podemos hablar de un tipo de visión que se denomina estereoscópica, que es la capacidad que tiene un ser vivo de integrar las dos imágenes que está viendo en una sola por medio del cerebro (Sistema nervioso central). Cuando vemos realmente estamos integrando dos imágenes en diferente plano, por muy pequeño que sea, formando una solo imagen. La visión estereoscópica podríamos compararla, solo como ejemplo, a lo que denominamos visión en 3D, donde vemos la profundidad o la cercanía de una forma muy especial. Cuando vemos en 3D parece que la imagen sale de la pantalla. Solo es una ilusión óptica que nos parece absolutamente real. Sea de forma natural, sea por medio del 3D o por otros sistemas de visionado, podemos ver cosas que nos parecen reales, pero que no lo son. La vista natural o la denominada estereoscópica, no garantizan ver la realidad.
Los ojos naturales ven las cosas naturales, la visión estereoscópica, nos dejan ver cosas reales o cosas irreales. Necesitamos un tipo de visión que nos muestre la realidad tal cual es, a este tipo de visión la denominaremos espiritual.

Visión Espiritual

La visión espiritual nos permite ver más profundamente el mundo que nos rodea, en todos sus ángulos, colorido y profundidad. La visión espiritual nos permite ver en todas las dimensiones, sean naturales o espirituales. Cuando miramos la historia percibimos que es lineal, repetitiva en muchos casos y podríamos decir que cuatri-dimensional. Para ver esta imagen de la historia, en varias dimensiones, son necesarios los ojos espirituales, la visión espiritual. Los ojos naturales nos muestras un plano, la visión estereoscópica, nos dejar ver varios lados, pero la visión espiritual nos permite ver, comprender y analizar esos aspectos invisibles al ojo natural humano, incluido las visiones más modernas de visionado. La vista es un órgano que se puede deformar fácilmente, apenas algo de alcohol en un vino hace que la visión se nuble o que veamos cosas extrañas. Así lo enseña la Escritura, "No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades." (Proverbios 23.31-33). No solo el alcohol en este caso afecta a la visión, también afecta el todos sentidos que empleamos para entender la realidad que nos rodea. Ciertamente es relativamente fácil engañar al ojo, sea de forma natural o por los anteriormente mencionados y modernos medios a nuestro alcance.

En este tiempo de la historia que nos ha tocado vivir, la visión espiritual es la más importante en un orden de prioridad. La vista natural nos pude engañar, pero la visión espiritual nos sacará de los muchos errores que nuestros ojos puedan ver. Con todo es necesario mantener un óptimo grado de higiene espiritual, para que nuestros “ojos espirituales” reflejen fielmente la realidad espiritual que anhelamos ver.

Consideraciones a tener en cuenta

Vamos a empezar un ciclo de artículos relacionados con los acontecimientos que marcarán el Final de los Tiempos, entendido esto como el fin de este sistema humano de gobierno. El establecimiento del Reino de Dios en la tierra, con todas sus consecuencias está más cera, que cuando creímos. "Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz." (Romanos 13.11-12). Estamos en un tiempo muy importante de la historia donde las tinieblas son muy espesas, previas a la llegada del día, a la llegada de la luz. La poder ver y entender la realidad espiritual, vamos primero a definir unos conceptos básicos, sobre los cuales construiremos gráficamente dicha visión espiritual.
Primero hay dimensiones que no son perceptibles al ojo natural. Las dimensiones espirituales están activas, AUNQUE no las veamos, afectándonos directamente. "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2.14). La visión natural NO permite ver, lo que la visión espiritual nos muestra en toda su multiforme profundidad. Podríamos ser ciegos naturales y gozar de una excelente visión espiritual. Hace falta la visión espiritual para comprender lo que la visión natural nos muestra.

Segunda consideración, en las dimensiones espirituales, que el ojo natural no puede percibir, existen diferentes niveles, con diferentes grados de autoridad. Lo que pasa en una dimensión espiritual de nivel superior afecta al resto de niveles. Las órdenes espirituales vienen siempre de arriba abajo. Ya hemos dicho que hay dimensiones que no son perceptibles al ojo natural, AUNQUE están activas las veamos o no las veamos, las cuales nos afectan de forma determinante. Comprender estos conceptos nos permitirá enfrentarnos a las siguientes enseñanzas acerca del Final de los Tiempos, con una mínima garantía de comprender lo que estamos estudiando. La dimensión espiritual donde se desarrolla la historia es una línea de tiempo que se extiende linealmente, valga la redundancia, pero que a la vez se ejecuta en cuatro dimensiones claramente establecidas, a saber, “cielo” “nubes” “tierra” y la dimensión que denominaremos “infierno”. Todo esto iremos explicando más profundamente a lo largo del estudio. Vea la imagen que a continuación le presentamos para entender lo que decimos.

Tercera consideración, Jesús enseñó por parábolas con la intención de que los ojos naturales no fueran los determinantes a la hora de asumir una cierta enseñanza. Cuando queremos emplear los ojos naturales en lugar de los espirituales el fracaso está asegurado. Dios espera que nosotros sus hijos seamos capaces de sumir la necesidad de usar el discernimiento espiritual, en lugar de la simple vista natural, que como ya dijimos es fácilmente manipulable. "Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis." (Mateo 13.13).

Conclusión

Necesitamos mantener los ojos limpios de todo rastro de infección, sea de carácter espiritual como de carácter natural. "Por tanto, yo te aconsejo… unge tus ojos con colirio, para que veas (Apocalipsis 3.18). El colirio que necesitamos para mantener los ojos limpios y sanos de toda infección, es el que nos permite estar libres de “prejuicios contra el Pueblo de Dios Israel”. Muchos cristianos ven mal a Israel, pues sus ojos están contaminados de tan contagiosa enfermedad. Para comprender la historia en su total profundidad es preciso saber que Israel es el “Reloj de Dios”, y que sus horas marcan el tiempo de la historia y de este mundo. Todo parece indicar que el cristianismo en general tiene los ojos afectados e infectados de tan dañina enfermedad. Al estudiar el libro de Apocalipsis o Revelación observaremos que la denominada Iglesia Cristiana, de los últimos tiempos, es el modelo de Laodicea.

El Cristianismo nació con un grave y peligroso defecto de visión, que le ha llevado en toda su historia a perseguir, maltratar, expoliar, asesinar y querer aniquilar por completo al Pueblo Judío. La palabra profética del libro de Apocalipsis, referente a la última de las Iglesias, es sin duda para este tiempo tan oscuro, sincretista y tibio del Cristianismo en general, sin contar con las honrosas excepciones, que se pueden encontrar entre sus filas. El Cristianismo debe escuchar la voz de Dios, la voz del Mesías que le exhorta a "ungir sus ojos" con el colirio de la comprensión, apoyo y amor al Pueblo de Israel. Mientras persista el más rancio anti-judaísmo entre sus muchos fieles, la visión espiritual estará contaminada con la peor de la más contagiosa de la conjuntivitis espiritual. Un arrepentimiento público y sincero, además de la restitución de todo lo expoliado a los judíos, tal como la Sinagoga de Toledo, por poner un ejemplo, traería la necesaria sanidad espiritual, abriéndose una perspectiva de futuro, para un colectivo que tiene los ojos infectados e impregnados de legañoso anti-judaísmo. El amor de Dios alcanza a muchos que se llaman cristianos y que están luchando por lavar sus ojos con el “Santo Colirio de Dios”, pero eso no los exime del necesario arrepentimiento, sin el cual no hay perdón de pecados. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete." (Apocalipsis 3.19).