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Rosh Hashaná el tiempo para limpiar el trastero de nuestra conciencia

En Rosh Hashaná da comienzo el Año Nuevo en el Calendario Hebreo. Un tiempo por venir en el cual se van a concentrar el mayor número de Festividades de todo el año. La Festividad de Rosh Hashaná tiene un aspecto alegre y otro que deja ver la preocupación de unos días que nos conducirán al Día de Sentencia o Yom Kipur. Un juicio al que todos nos tendremos que enfrentar. Un pleito con el Cielo del cual recibiremos una sentencia de absolución o de condena. Así de sencillo.


¿Qué sucede en estos días? El hombre tiene un pleito con Dios y en Rosh Hasaná empieza el Juicio de Dios a todos los seres humanos, creyentes, ateos, justos o injustos. Todos somos juzgados por el Cielo en una especie de evaluación anual que Dios hace a toda la humanidad. Desde Rosh Hashaná, hasta Yom Kipur hay diez días. En este periodo se desarrolla el juicio y la posterior sentencia llegando a Yom Kipur. Todo lo que hemos hecho en el año será juzgado desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur. Un juicio que afectará al resto del año nuevo en el que entramos.

En el mes que termina llamado ELUL hemos evaluado lo que hemos realizado los cambios pertinentes. Un mes en el cual hemos reflexionado y nos hemos marcado buenos propósitos, metas, objetivos, a modo de preparación para entrar en el Juicio que se avecina. En teoría hemos hecho un sincero balance de lo que hemos hecho y de lo que no hemos hecho. Un balance que nos ha llevado a realizar cambios. 

La pregunta de referencia es ¿Qué necesito cambiar en mi vida? Como ya hemos dicho en el mes de Elul hemos reflexionado, pero en Rosh Hashaná el balance se cierra y comienza el Juicio. Diez días separan el principio del juicio que comienza en Rosh Hashaná hasta que finaliza en Yom Kipur. El día de Yom Kipur es el final de ese periodo de diez días en el cual recibimos la sentencia de parte del Cielo.

Los cambios en nuestro patrón de conducta, que no hayamos hecho sinceramente, serán juzgados desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur. 

Hoy estamos a tiempo de evaluarnos y de hacer los cambios necesarios. Todos debemos recordar que los cambios necesitan tiempo, esfuerzo, constancia y motivación. Por eso en estos días se toca el Shofar para recordarnos que vamos a entrar en el Juicio y que debemos estar preparados. Escuchar el Shofar tiene que ver con reflexionar y recordar, sobre lo que estamos haciendo, o lo que no estamos haciendo.

La vida se puede convertir en una especie de viejo trastero en el cual vamos acumulando todo lo malo que hemos hecho y aquellas cosas buenas que hemos dejado de hacer.

Rosh Hashaná es un día de alegría, incluso comenzando el juicio, en el cual esperamos salir perdonados y tener un buen año lleno de bendiciones. El sonido del shofar forma parte de la tradición bíblica de forma indudable cuando se nos dice “Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras Solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo el Señor vuestro Dios” (Núm. 10.10). Un día de alegría a la espera de ser perdonados por el Cielo.

Todas las Festividades Bíblicas tienen un contexto histórico, en el cual surgieron por dictamen del Cielo. Rosh Hashaná se viene celebrando desde los días de Moisés “Habló Dios a Moisés y le dijo: «Habla a los hijos de Israel y diles: El primer día del séptimo mes tendréis día de descanso, una conmemoración al son del Shofar y una Santa Convocación” (Lev. 23.23-24).

Día de Rosh Hashaná es una Festividad Bíblica para todo el Pueblo de Dios. Al igual que en Shabat, en Rosh Hashaná se nos manda reposar, santificar el día y celebrarlo para la gloría del Señor. Entremos a celebrar Rosh Hashaná entregando una ofrenda de reconciliación para con Dios y con el prójimo, en la medida de nuestras posibilidades. 

Los cambios que nos hemos propuesto deben presentarse ante el Tribunal del Cielo habiendo restituido todo el mal que hemos hecho. Un tiempo en el cual tenemos la oportunidad de quitar todo lo malo y de restituir todo que es debido en relación con los demás. Para empezar bien el año hay que restituir todo lo que debemos restituir. La vida se puede convertir en una especie de viejo trastero en el cual vamos acumulando todo lo malo que hemos hecho y aquellas cosas buenas que hemos dejado de hacer. 

Rosh Hashaná es el mejor tiempo para limpiar el trastero de nuestra conciencia y abrir las ventanas para que entre el aire fresco del perdón del Cielo. La Escritura nos exhorta a quitar todo aquello que no debe estar en nosotros: “Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor” (1 Ped. 2.1-3). Limpiemos el trastero de nuestra conciencia que estamos en Rosh Hashaná.


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