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Coronavirus y la crisis alimentaria internacional

Con la llegada de la pandemia conocida como Covid-19 o coronavirus la preocupación se hace más patente en dos sectores altamente relacionados e interdependientes el sector financiero y el de la alimentación. La crisis financiera que ya está provocando la pandemia del coronavirus, aunque aún no la llamen así, no ha tocado fondo y tarde o temprano tendrá efectos sobre la producción de alimentos.


Las noticias de la mayoría de los informativos nos hablan de crisis económicas, conflictos sociales, problemas de salud y especialmente de confrontaciones bélicas e infinitas luchas políticas. La falta de alimentos, endémicos en algunas partes del mundo, parecen que son problemas de lejanos países que nada tienen que ver con nosotros. Todo parece indicar que estamos en un tiempo de grandes conflictos, pero que a nosotros que vivimos cómodamente nada nos afectará ¿Será verdad que nada nos afectará? Con toda rotundidad que nos afecta y nos continuará afectando en el futuro. 

Las grandes cadenas de distribución alimentaria, al menos en este país, anuncian que están completamente preparadas para toda contingencia que se pudiera producir en la relación con la falta de alimentos ¿Podemos confiar en que el sector de la alimentación está preparado para enfrentarse a la situación generada por el coronavirus? Los ingenuos y despreocupados ni se plantean el que pudieran faltar los alimentos ante el gran despliegue de fuerza publicitaria que hace el sector de la alimentación, pero la realidad es otra y además muy diferente. Una sencilla búsqueda de información al respecto en internet nos permitirá atisbar algunos datos que nos deberían hacer pensar en lo que podría pasar. 

En nuestra particular visión, de Comunidad de Fe, observamos la “información” que la Escritura nos ofrece respecto a las crisis que cíclicamente se van produciendo a lo largo de la historia de la humanidad. Unas crisis de las cuales aprendemos la forma de enfrentarlas con verdadero éxito tanto para nosotros como para cuantos están en el círculo de relación que mantenemos. La crisis alimentaria que vamos a pasar será una vez más de carácter internacional afectando a todas las naciones, culturas y grupos sociales. Con todo, los que tomen conciencia y se preparen de forma integral estarán mejor situados para resistir esta crisis y las que están por venir. 

La forma de estar preparados implica los diferentes planos en los cuales nos movemos como seres humanos. La parte física necesita alimentarse, pero también precisa alimentación la parte emocional y la parte espiritual que nos identifica como seres racionales. En otras palabras, pensar que solo necesitamos proveer a la parte material de nuestra existencia supliendo las necesidades alimenticias, sin quitarle su básica importancia, nos limita a la hora de enfrentarnos a la vida en general y a las crisis en particular. La necesidad de alimentarnos físicamente no puede disgregarse de la misma necesidad que tenemos de alimentar correcta y conscientemente la parte emocional y espiritual que nos distingue de los demás seres vivos. 

“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios” 1ªJn.4.7

La crisis del coronavirus no solo dejará un rastro de enfermedad, caída de la economía, falta de alimentos y multiplicación de grandes problemas sociales. En una vertiente positiva la crisis del coronavirus traerá una nueva conciencia a los seres humanos, aunque no a todos lamentablemente, de la dependencia mutua que tenemos los unos con los otros. El individualismo del que tanto hemos hablado durante años, por sus dañinas consecuencias, ha minado muchos grupos, comunidades, asociaciones, partidos políticos o empresas. Un individualismo egocéntrico, egoísta y que disfrazado de lógicos intereses personales ha abandonado la protección que ofrece la vida comunitaria espiritual y sanamente interdependiente. 

La necesidad que tenemos los unos de los otros es la base de la enseñanza de la Escritura cuando nos dice literalmente que nos amemos los unos a los otros con el amor que el Cielo nos dona como instrumento que no hace nada indebido y que no busca lo suyo ¿Cómo superaremos la crisis alimentaria internacional? Asociándonos con los humildes, en otras palabras, viviendo como una comunidad de fe con intereses comunes y comunitarios compartiendo el alimento físico, emocional y espiritual. Si sabes otra manera mejor ilústranos, por favor. 

“Unánimes entre vosotros; no seáis altivos, sino asociaos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” Ro.12.16. Para muestra basta un botón, pero eso sí un botón del abrigo protector de la Escritura.


Comentarios

  1. Muy buena reflexión.
    Es tiempo de buscar el alimento que viene del Cielo y poderlo compartir.

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