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Coronavirus: ¿Cómo construimos el futuro en medio de la gran crisis que vivimos?

La crisis económica va a poner a prueba la capacidad de millones de personas de reconstruir el presente, para establecer un futuro a medio y largo plazo. El mundo en su totalidad se enfrenta tal vez a la mayor crisis conocida de la humanidad. La filosofía mundana induciendo al mínimo esfuerzo, para alcanzar el máximo de resultados, hará más difícil la recuperación económica a nivel internacional. La economía no se va a reconstruir ni rápidamente y mucho menos sin un gran esfuerzo. Qué nadie se engañe.


Los que piensan imprudentemente que la economía mundial se va a recuperar rápidamente no han tenido capacidad de visión en el pasado y no la tienen ahora para solventar el futuro. La crisis económica, como otras crisis mundiales, va a dejar lamentablemente un reguero de muertes y sufrimientos muy importantes. Tal vez se produzcan más muertes por la crisis económica, que por la propia enfermedad del coronavirus.  

En momentos de total incertidumbre, como los que vivimos, es de vital mantener el equilibrio emocional y la fe en Dios que es lo más importante. Los que están conscientes que el futuro es inestable y oscuro deben también tener el valor de emprender acciones, aquí y ahora, para hacer que el futuro sea mejor.


Todo trabajo de construcción necesita una base firme sobre la cual se sustente todo un edificio. Un esfuerzo que precisa, además de bases sólidas que se asienten los materiales, que se sequen y que se complete la obra con todo lo que necesita el edificio. Una reconstrucción, sea del tipo que sea, para que perdure en el tiempo precisa de esfuerzo, tiempo y medios de todo tipo. Unos conceptos básicos que no siempre se aplican en todos los sectores de la vida. 


Por lo general pensamos que hay que hacer las cosas lo más rápido posible y con el menor esfuerzo. La idea muy extendida es ganar mucho sin invertir nada. Un base filosófica perversa con la cual muchos se "armarán" contra esta crisis. 

Una legión de intermediarios estarán pensando que saldrán de la crisis comprando y vendiendo lo que sea, aunque no hayan construido, fabricado o plantado nada ¿Qué clase de bases de futuro se pueden construir especulando con bienes de primera necesidad que muchos van a necesitar? La crisis será tan dura que una gran mayoría solo comprarán lo necesario para alimentarse.   

La perversa idea de que lo importante en la vida es ganar, tener y poseer sin considerar cuestionamientos éticos, morales y espirituales dejará a muchos tirados por el camino. Una filosofía individualista y egocéntrica que no podrán soportar muchos en tiempos de máxima necesidad a nivel internacional ¿Cómo podemos construir en el presente para que perdure en el futuro? Lo que construyamos hoy será la base del mañana que sostendrá a nuestra familia y al resto de familias de la comunidad en la que estamos integrados.

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" Ef.4.22–24

Lo primero que hay que hacer hoy, para que el mañana sea sostenible, estable y que perdure en el tiempo es cambiar la filosofía de vida que hasta ahora hemos aceptado como normal. Una mentalidad corrompida de falsos supuestos, aceptados como verdades, no pueden cambiar para bien el futuro. La única fuente de "información y dirección verdadera" está en la Escritura. La renovación de la mente para establecer el presente y el futuro exige un cambio total de discurso, por medio de la Escritura.

La Escritura nos enseña a diferenciar los conceptos inmutables del Reino frente a los conceptos inestables del mundo. No se trata de que se construya, sea lo que sea, lo más rápidamente posible y de la forma más fácil. La reconstrucción requiere esfuerzo de planificación, bases sólidas emocionales y estructuras firmes espirituales para que aplicadas en su conjunto hagan que todo permanezca en el tiempo. 

Todo lo que se consolide en el futuro será lo que hayamos hecho en el presente. El esfuerzo y el valor para enfrentarnos las dificultades, que sin duda vendrán, será base mental que nos permitirá plantar hoy y cosechar mañana. Las cosas que se hacen en poco tiempo y con poco esfuerzo duran poco y dejan de servir muy pronto. 

La enseñanza nos dice que hemos sido puestos en la vida para que construyamos con bases firmes y con el objetivo de que permanezcan con el paso del tiempo. La resistencia de una construcción se mide por el tiempo que permanece en pie cumpliendo con el objetivo, para el cual fue diseñada.

“os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” Jn.15.16

Cuando se nos dice “os he puesto para” lo que indica es el propósito que nace de la Voluntad de Dios. En algunas ocasiones cuando alguien sube a un edificio de gran altura nota un ligero movimiento, se marea y entra en pánico. La vida es movimiento rítmico que no marea a quienes la construyen bajo la dirección del Cielo. Algunos cuando empiezan a construir espiritualmente se marean con el movimiento de la responsabilidad y el compromiso adquirido de servir a Dios, en su Obra.

La expresión, "que vayáis" da a entender la necesaria acción y constante movimiento en el presente, para establecer una sólida base de futuro. Todo movimiento exige como mínimo esfuerzo, constancia y dedicación. Además de acción tenemos que llevar en nuestra vida buenos frutos, que no se descompongan. Toda acción debe ir acompañada de buenos frutos que son también bases sólidas de compromiso, solidaridad y sacrificio. Un esfuerzo personal por el bien común de toda la comunidad.

Los frutos deben ser entendidos como dones, capacidades, aptitudes, talentos y distintivos necesarios para servir a Dios y al prójimo. Unos frutos que son prestados por el Cielo para que los invirtamos sabiamente ¿Puede existir una mejor base en el presente que poner los talentos al servicio de Dios? Las capacidades que el Cielo nos ha prestado son los frutos de Dios en nosotros. Unos frutos en forma de talentos, como ya hemos dicho, que debemos administrar sabiamente pues algún día se nos pedirá cuentas de lo que hicimos con ellos.

“Mejor es mi fruto que el oro, que el oro refinado; y mis beneficios mejores que la plata pura” Pr.8.19

En el presente, aquí y ahora, es tiempo de construir sirviendo a Dios con los mencionados frutos, dones y talentos que el Señor nos ha compartido generosamente. Las cosas que se hacen con tiempo y esfuerzo permanecen una eternidad. Si estamos construyendo el presente para que dure en el futuro debemos cambiar radicalmente de forma de pensar. 

En resumen el primer paso en el presente para establecer una base sólida en el futuro es renovar nuestra mente por medio de la lectura, reflexión, interiorización y puesta en práctica de las enseñanzas de la Escritura. Unos cambios de mentalidad que exigen tiempo, esfuerzo y los medios necesarios para seguir construyendo el futuro.

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