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El proceso de reconversión espiritual (capítulo primero)

El concepto “reconversión” lo escuchamos en muchos contextos, pero especialmente en el sector industrial. Una definición de reconversión nos dice que “consiste en modificar nuevamente algo que, con anterioridad, ya había sido transformado” ¿Se puede aplicar esto mismo a la vida espiritual? Sin la menor duda.


El conocido término Proceso de Conversión e Integración, a nivel de nuestra comunidad, no deja de ser un proceso de reconversión espiritual por el cual pretendemos reactivar e impulsar la fe de cada uno de nosotros ¿Cómo se gestiona un proceso de reconversión? Escuchando, aprendiendo y encargando a creyentes fieles e idóneos que reproduzcan el proceso de forma teórica y práctica. 

La enseñanza del Proceso de Conversión e Integración es una forma de inclusión en el Patrón de Vida que el Cielo ha establecido, para todos los seres humanos. Un patrón que exige fidelidad e idoneidad. Con estos ejemplos de la Escritura, que a continuación leeremos, tendremos una visión clara de las exigencias que se les pide a todos aquellos dispuestos y seleccionados para liderar sea en el campo que sea. 

“Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizaran con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue…” 1ªCrón.25.1

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” 2ª Timoteo 2.2

El Proceso de Conversión e Integración, que proponemos, precisa de una reconversión espiritual y emocional. Lo que hemos aprendido tiene que ser revisado y evaluado pausadamente, pero sin demora. Lo que es verdaderamente importante no se puede demorar. El paso del tiempo, los avatares del camino diario, los cambios de estado al formarse matrimonios, los hijos y un cierto acomodamiento por la prosperidad sobrevenida nos han hecho perder el sentido de la orientación espiritual. La brújula de la visión familiar y comunitaria se ha visto afectada por muchos factores que iremos desgranando poco a poco.

"El individualismo no es más que un proceso degenerativo emocional y espiritual que nos convierte en seres egocéntricos e insensibles a los demás"

El Proceso de Conversión e Integración pretende reconvertir y reintegrar a la Familia de Fe, que nuestra Comunidad representa, a aquellos que precisan volver a reconstruir sus vidas espirituales. Una reconstrucción espiritual que también alcanzará al plano natural del cual formamos parte. 

Con el paso del tiempo algunos han experimentado una especie de lejanía emocional y espiritual con su familia de fe. Una situación que como todos aquellos que son evaluados, para alcanzar ciertas metas profesionales o académicas, precisan superar con buena nota. No va a ser un trabajo suave sino todo lo contrario en tanto que nos enfrentaremos a nosotros mismos y a todo aquello que hemos creído.

El problema más evidente que se repite de generación en generación es el acomodamiento espiritual que se produce cuando creemos que hemos alcanzado nuestros objetivos personales. El individualismo no es más que un proceso degenerativo emocional y espiritual que nos convierte en seres egocéntricos e insensibles a los demás.

La esclavitud que nuestros antepasados en la fe experimentaron en Egipto los unió como pueblo para alcanzar el máximo objetivo de la libertad. Una vez alcanzada la ansiada libertad empezaron las divisiones de carácter personal. Unos querían más agua para ellos y se quejaban promoviendo motines y rencillas. Otros mirando atrás querían volver a la seguridad de la comida diaria de la esclavitud y así encontraremos en la Escritura numerosas referencias a problemas que se formaban después de la salida de Egipto. El ser liberados no garantiza que seamos libres y el tiempo así lo ha demostrado. 

"Los intereses comunitarios de aquella generación después de ser liberada se fueron diluyendo en las tórridas arenas del desierto de los intereses personales" 

Los cambios no fueron aceptados con agrado sino con enfrentamientos, rencillas y traiciones. Los intereses personales superaron la necesidad de reforzar los intereses comunitarios y cuando se quisieron dar cuenta ya llevaban cuarenta años dando vueltas por el desierto ¿Acaso no sabían dónde iban? ¿Acaso no tenían leyes o enseñanzas claras? ¿Acaso no habían sido liberados de la esclavitud más horrorosa? Los intereses personales son unos de los mayores enemigos de los intereses comunitarios.

Los intereses personales son el hombre fuerte, entiéndase hombre o mujer, que todos llevamos dentro. Unos intereses personales que se aferran al pasado y a un acomodado presente. El miedo a perder lo que se ha alcanzado, en el presente, impide a algunos progresar espiritualmente hacia el mañana. La prosperidad que no se comparte, sea material o espiritual, nos acaba corrompiendo a nosotros mismos.

Una llamada de atención en este punto que es muy importante señalar. Los intereses personales puedes ser igualmente de un cierto grupo familiar y a la vez ser excluyentes con una comunidad más amplia. En otras palabras, podríamos agruparnos como familia natural para realizar un cierto proyecto y excluir los objetivos espirituales. La mezcla de intereses personales, familiares y comunitarios exige unas proporciones perfectas. Los mismos intereses a nivel grupal o familiar pueden esconder grandes diferencias espirituales a nivel personal.

Un grupo familiar alcanza la verdadera prosperidad cuando el nivel espiritual de cada unos de sus componentes está totalmente equilibrado. La realidad es que podemos ser parte de la misma familia y tener unos mismos intereses familiares, pero a la vez mantener una absoluta diferencia en los intereses personales. No es posible alcanzar la prosperidad que viene del Cielo sin poner a prueba la resistencia que ofrecen los intereses personales de cada uno en el seno de un cierto grupo sea o no sea familia natural. En el anterior programa ya señalamos la premisa bíblica que nos enseña que no se pueden mezclar aleatoriamente las cosas, sean en el plano que sean, y que volvemos a reproducir.

“Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie. Tu campo no sembrarás con mezcla de semillas. No te pondrás vestidos con mezcla de hilos” Lev.19.19

La necesidad que hoy tenemos, para llegar a un prometedor mañana, es reactivar e impulsar un nuevo Proceso de Conversión e Integración que nos permita volver al estado espiritual óptimo. El Cielo tiene dispuesto para nuestra Comunidad, para cada uno de nosotros y para nuestras respectivas familias un estado óptimo espiritual. La única manera bíblica de alcanzar los objetivos personales es compartir los Intereses Comunes y Comunitarios que mantenemos como Comunidad valga la redundancia. El compromiso personal a los intereses comunitarios exige un verdadero y profundo cambio en cada uno de nosotros. 

"Los mismos intereses a nivel grupal o familiar pueden esconder grandes diferencias espirituales a nivel personal" 

A modo de conclusión podríamos decir que necesitamos “modificar nuevamente algo que, con anterioridad, ya había sido transformado” y ese algo es nuestra propia vida. El tiempo que empleemos determinará los resultados. El aprovechar bien el tiempo es una enseñanza que no podemos olvidar. Lo que hoy hagamos o no hagamos nos afectará definitivamente.

El encuentro con Dios siempre que realmente haya ocurrido nos ha transformado, pero precisamos de otro proceso de reconversión y reintegración a todos los niveles personales, familiares y comunitarios. A los que están cerca o lejos os animo a emprender este proceso de renovación integral. Los nombrados intereses comunes y comunitarios se verán reforzados por medio del Proceso de Conversión e Integración que todos precisamos volver a entender y llevar a la práctica. Dispuestos y disponibles nos quiere el Cielo.

“renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” Ef.4.23–24

Nos encontramos en el próximo capítulo, de esta serie, que hemos llamado La imprescindible formación de Líderes Familiares creyendo que será lo mejor de lo mejor que hayáis emprendido en mucho tiempo. Un fuerte abrazo mis estimados labradores de fe.

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