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Sucot construyendo un sueño

La sentencia de Yom Kipur nos ha sido dada e inmediatamente después nos disponemos a construir la sucá, entiéndase cabaña, de Sucot. En este tiempo estamos en la segunda cosecha del año la cual está vinculada también a Yom Kipur. La expectativa es esperar una buena cosecha, pero todo dependerá de los efectos de la ya mencionada sentencia. En Sucot seguimos construyendo un sueño con reminiscencias del pasado. Un sueño que sin olvidar el pasado apunta al futuro de la anhelada Tierra Prometida.

La festividad de Sucot se celebra durante siete días en los cuales el elemento distintivo es la alegría compartida con toda la comunidad de la cual formamos parte. Los intereses comunes a todos nosotros, entiéndase personales, se diluyen por el más elevado objetivo de los intereses comunitarios. En Sucot somos más que nunca una gran familia que mira al futuro con esperanza de llegar juntos a una meta comunitaria. Un futuro que está pasando por un presente incierto, preocupante lleno de conflictos de todo tipo.

"La Fiesta Solemne de Sucot la harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus Fiestas Solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.” Deut.16.13-14

Todas las celebraciones que el Cielo ha establecido implican la manifestación personal, familiar y comunitaria de una alegría especial que compartimos con todos. La gran pandemia del Covid está poniendo a prueba muchas cosas y especialmente la fortaleza de los intereses comunes y comunitarios que son un sustento ideológico, emocional y espiritual que nos permite construir un sueño entre todos y en favor de todos. Un sueño que para ser alcanzado sin dejar a nadie por el desierto de la vida tiene que ser asumido, interiorizado y compartido por todos nosotros.

"El tiempo que pasamos construyendo la sucá, viviendo y compartiendo la experiencia comunitaria de mirar hacia el futuro, nos hace dependientes los unos de los otros"

La unidad no es un concepto motivador sino un reto que debe construirse con tiempo, esfuerzo y con aquellos medios que el Cielo nos ha dotado por el bien de toda la familia de Dios ¿Qué significado tiene levantar la sucá? En Sucot y bajo la frágil suca que hemos levantado nos damos cuenta de lo poco que necesitamos para ser felices. Al levantar la sucá también estamos conscientes de lo mucho que tenemos y de lo poco que lo apreciamos. En la suca recordamos el pasado tortuoso por el desierto de nuestro pueblo Israel y a la vez la esperanza de llegar a la bendita Tierra Prometida.

Por muchos años que pasen siempre recordaremos, por mandato de lo Alto, la experiencia de aprendizaje que supuso la vida durante cuarenta años por el desierto. Toda suca deja ver el cielo y la tierra. El pasado, el futuro y la realidad en la que nos movemos en nuestro presente. Una realidad que nos debe hacer conscientes de dónde salimos y conscientes de a dónde vamos. El agradecimiento al Cielo se demuestra con la interacción de nuestro amor para con Dios y el compromiso asumido de servir al prójimo.

El tiempo que pasamos construyendo la sucá, viviendo y compartiendo la experiencia comunitaria de mirar hacia el futuro, nos hace dependientes los unos de los otros. Una dependencia comunitaria que tiene como base la Escritura y que se hace efectiva cuando entendemos que somos parte de un todo más grande que la mayor de las sucas que cada uno de nosotros pudiéramos construir. 

No levantamos una sucá para nosotros sino para el mundo entero dotando de las herramientas espirituales que les permitan guardarse de este desértico mundo de falsas esperanzas y falta de fe. El llamamiento que tenemos a sanar el mundo, tikum olam, implica mirar más lejos que alcanzar los limitados intereses personales que son comunes a cada uno de nosotros. Todo objetivo personal debe estar vinculado a la esperanza más extensa y grande de cambiar este mundo, por muy utópico que pudiera parecer.

Hoy estamos construyendo un sueño que sabemos se hará realidad. Hoy estamos levantando una sucá que sabemos ha de guardar a una humanidad perdida, desesperada y abrumada por este desierto árido sin compasión de los unos por los otros. La sucá representa la alegría y la esperanza compartida con todo este mundo perdido en la más absoluta oscuridad.

"Hace tanto tiempo que estamos esperando la bendición que tiene que estar muy cerca"

La alegría inherente de Sucot, bajo la sucá, la hemos de manifestar primeramente con nuestros hijos, padres y resto de familia. Una alegría que también estamos comprometidos por amor a Dios a compartir y repartir con cuantos están en nuestro círculo de relación sean amigos, compañeros de trabajo o nuestros empleados si se da el caso. 

Todos los que conviven en nuestra “población” de relaciones personales deben tener la posibilidad de entrar en la Sucá Comunitaria de la Bendición que el Cielo nos ha regalado ¿Qué estamos haciendo para invitar a nuestros conocidos a la sucá comunitaria? Las acciones que sean en favor de que nuestros prójimos tengan la esperanza y la fe siempre nos reportará la satisfacción del deber cumplido.

Aquí y ahora creemos que la sentencia nos ha sido favorable, por la misericordia de Dios, y que todo lo que nos viene en este año será bueno y agradable. Que al entrar bajo la sucá tengamos fuerzas emocionales, espirituales e incluso de carácter físico para superar todas las pruebas que sin la menor duda tendremos que pasar junto con otros muchos. 

Lo más importante es que estemos conscientes que tenemos el compromiso de ayudarnos mutuamente compartiendo y repartiendo las muchas bendiciones que el Cielo nos ha regalado. Por último y para dar ánimo recordemos estas palabras que forma parte de nuestro libro particular de frases de la Comunidad: Hace tanto tiempo que estamos esperando la bendición que tiene que estar muy cerca. Así sea.

“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” Prov.10.22

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