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El proceso de reparar al ser humano

El proceso de reparación del ser humano, y de toda la creación en general, está relacionado con redimir, restaurar y restablecer que se conjugan o combinan entre sí mismos, en todos sus tiempos. No podemos cambiar algo o alguien sin estar dispuestos a pagar un precio. El ser humano, como parte de la creación de Dios, tiene tal valor para el Creador que estuvo dispuesto a pagar el más alto de los precios para restaurarle a su primera condición ¿Cuál fue el precio que Dios pagó para poder reparar al ser humano?

Todo proceso de reparación conlleva, en sí mismo, un primer precio de adquisición. En el mundo de las cosas inertes y materiales el precio se paga de muchas maneras diferentes. Los artesanos de la restauración buscan objetos en todo lugar de desecho como vertederos, trasteros o mercadillos de cosas usadas. De una manera u de otra tienen que pagar en precio por adquirir algo que puedan reparar y volver a su primera condición de uso.

Algunas personas dedican su tiempo en la búsqueda de tesoros abandonados, así los llaman, para restaurarlos y volverlos a ese estado ya mencionado de buen uso y disfrute. Los programas en televisión de restauradores de todo tipo de objetos aparentemente inservibles generan grandes cantidades de seguidores que les gustaría hacer lo mismo, en el campo de la restauración.

"No podemos cambiar algo o alguien sin estar dispuestos a pagar un precio"

Los restauradores han pagado un precio muy alto en aprender, todo lo que se puede aprender, para poder restaurar un vehículo o cualquier otro objeto de uso cotidiano. No es fácil restaurar algo sin saber muy bien como se ha hecho. No es fácil restaurar sin saber las partes que lo componen y tal vez un aspecto trascendente sin saber dónde encontrar piezas originales de repuesto. Cuando no hay piezas originales hay que fabricarlas y eso supone un conocimiento extra en todo proceso de restauración. 

El precio de restaurar algo es muy alto tanto para aquel que restaura como para aquel que pretenda comprar un cierto objeto restaurado. Las grandes cifras que alcanzan algunos vehículos restaurados, por citar un ejemplo, son muy superiores al valor que tenían cuando fueron fabricados.

Si pretendemos ser restauradores tendremos que pagar un precio en formación, recolección de materiales, desmontaje, limpieza, sustitución de piezas, fabricación desde cero de piezas en caso de faltar, montaje, puesta a punto y además que se pueda usar como la primera vez cuando se fabricó ¿Estamos dispuestos a pagar un cierto precio por un objeto restaurado? ¿Estamos dispuestos a formarnos para ser restauradores? ¿Valoramos el esfuerzo y la dedicación que supone restaurar algo? Las preguntas son previas a todo trabajo de restauración que también exigirá como todo en la vida tiempo, esfuerzo y dinero.

Los que valoran las cosas restauradas lo más probable es que valoren también el proceso de reparar y restaurar al ser humano. Todos necesitamos reparación física, emocional y espiritual. Los hombres, entiéndase los seres humanos, nos hemos degradado a tal punto que ya no somos reconocibles comparándonos con nuestra primera condición al ser creados. La degradación del hombre vino como consecuencia del quebrantamiento de las leyes que Dios les enseñó a guardar.

Las Leyes del Creador fueron puestas en el corazón del hombre para que funcionara correctamente y no se degradara. Dios creó al hombre para que viviera para siempre. La obsolescencia programada es la que muchos fabricantes utilizan para hacer que un producto y sus componentes duren solo un cierto tiempo. Dios hizo al hombre para que no se estropeara y durara para siempre. Las piezas de repuesto eran innecesarias ya que el hombre estaba bien construido y funcionaba correctamente.

El problema sobrevino al hombre y a toda la creación cuando los mismos seres humanos decidieron convertirse en creadores y dejar de ser criaturas. El hombre quiso ser igual a Dios y optó por romper las Leyes que el Creador les había dado para vivir para siempre, ser felices y cumplir una importante misión en el maravilloso lugar en donde crecer y multiplicarse. Las Leyes eran sencillas, claras y fáciles de cumplir. El Creador les dijo que podían comer de todo fruto del Huerto del Edén menos del fruto de un cierto árbol ¿Tan difícil era obedecer las sencillas y vitales Leyes de Dios? La curiosidad mató al gato, pero la codicia fue la que mató al hombre.

Una vez que el hombre estaba estropeado, inservible, degradado, limitado en su tiempo de vida e inútil para cumplir con la función que se la había asignado el Cielo preparó un plan de restauración integral que hasta hoy en día sigue activo ¿Qué precio tendría que pagar Dios para restaurar integralmente al ser humano? No había suficiente valor en toda la creación como para poder cubrir el costo de tan terrible reconstrucción que el hombre necesitaba. 

El precio era tan inmenso que nada podría sustituir el corazón estropeado de los hombres. No había piezas de repuesto para la degradación tan dañina que el hombre se había producido así mismo y contra el resto de la naturaleza. El hombre pasó de ser libre a ser esclavo de sí mismo y de sus propios congéneres.    

El plan de restauración de Dios de toda la creación se puso en marcha empezando por pagar el precio más alto que en toda la historia de la humanidad se ha pagado por algo o por alguien. La libertad del hombre y del resto de la naturaleza exigía el mayor de los pagos. La orgullosa desobediencia del ser humano trastocó su condición natural y la del resto de la creación.

“Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” Rom.8.21

Todo se degradó a tal punto que también las Leyes de la naturaleza fueron afectadas. Los animales dejaron de ser herbívoros para ser depredadores y carnívoros. El clima de la tierra cambió radicalmente produciéndose inundaciones, sequías y todo tipo de desastres naturales. La tierra dejó de producir alimentos de forma sostenible y los espinos ocuparon los fértiles terrenos de producción. Lo que antes era un hermoso y productivo jardín se convirtió en un desierto de espinos. El hombre se convirtió en homicida y toda la tierra se contaminó de sangre, violencia y muerte ¿Cómo se podría pagar la sangre derramada por el hombre? Con otro sacrifico mayor de sangre.

“Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión” Hebr.9.22

Ciertamente no hay libertad sin sacrificio. Una libertad que debía pagarse con sangre, pero no con la sangre temporal de un sacrifico de animal. La sangre para pagar la libertad del hombre y de toda la creación solo la podía pagar Aquel que más ama Dios y que tiene el máximo valor eterno. El precio para la restauración del hombre era el sacrificio del Hijo de Dios esto es del Mesías Prometido.

“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Yeshua el Mesías, su Hijo, nos limpia de todo pecado” 1Jn.1.7

El precio pagado para restaurarnos y restablecernos a la condición original en la cual fuimos creados fue el precio que pagó el Mesías. Un precio que nadie podría haber pagado. El Mesías se entregó voluntariamente para pagar el precio de nuestra libertad. La muerte como consecuencia de nuestras trasgresiones la asumió el Mesías. Una restauración del ser humano que bajo ningún concepto podríamos pagar.

Hoy puede empezar tu proceso de restauración y renovación para que puedas servir juntamente con todos los restaurados para cambiar este contaminado y maltrecho mundo. No podemos presentar sacrificio alguno a Dios para que seamos perdonados, comprados de nuevo, sacados a libertad, renovados y restaurados. Lo que debemos y podemos hacer es pedirle a Dios que nos perdone y restituya a nuestra condición original de servicio a Dios y al prójimo. 

Todos hemos sido creados para servir, pero dada nuestra degradada forma espiritual hemos de ser primeramente redimidos. Una vez comprados hemos de ser restaurados y restablecidos a nuestra original condición ¿Estamos dispuestos a pagar el precio que por nuestra parte se nos pide? Hoy puede ser el día de la renovación para que tu vida alcance el propósito para el cual fuiste creado.

“El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus Mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala” Ecles.12:13-14

Nota: Definición de REDIMIR en el diccionario de la Real Academia Española

1. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio.
2. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.
3. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen.
4. Librar de una obligación o extinguirla.
5. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia.

Comentarios

  1. Saber que tenemos arreglo y está pagado llena mi vida de esperanza y gratitud.

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