La iniciativa del verdadero líder


La iniciativa es el distintivo más evidente de un líder. Lideramos o claudicamos, ésa es la cuestión. En los tiempos que corren o corremos nosotros, o nos alcanza la desidia, la comodidad y la apatía. Los llamados a liderar algo, movimientos o personas, tienen que estar dispuestos a tomar la iniciativa bajo los parámetros de bendición del Cielo.

El verdadero líder toma siempre la iniciativa, aunque encuentre la más férrea de las oposiciones, a su visión de cómo hacer las cosas. La magnífica lectura del Libro de Números nos deja ver a un profeta qué sometido a mucha presión, por parte de un poderoso rey, no por eso dejó de hacer lo que el Cielo le dictaba. El profeta se llamaba Balaam.

Un cierto rey de Moab, llamado Balac, hizo llamar al profeta Balaam, para que maldijera al Pueblo de Israel. El mencionado rey Balac le hizo grandes promesas al profeta respecto a que le cubriría de plata y de oro. La insistencia de Balac aumentaba con cada visita al profeta. Los enviados llevaban dones de adivinación o valiosos presentes con la intención de que el profeta vocalizase maldición contra Israel. El profeta recibió tres visitas que le impelían a maldecir a Israel. Una y otra vez tenía que enfrentarse a semejantes pretensiones y presiones de parte del rey Balac ¿Cedería ante las pretensiones malvadas del rey?

Otra vez volvió Balac a enviar príncipes, en mayor número y más honorables que los otros, los cuales fueron a ver a Balaam y le dijeron: Así dice Balac hijo de Zipor: “Te ruego que no dejes de venir a mí, pues sin duda te honraré mucho y haré todo lo que me digas. Ven, pues, ahora, y maldíceme a este pueblo”
Números 22.15–17


Los verdaderos líderes toman la iniciativa de no dejarse convencer a tomar malvadas decisiones, que hagan daño a los demás. En el caso de referencia, el dañino Balac pretendía que el profeta maldijera, a todo un pueblo. Nada más y nada menos que al Pueblo de Israel. Las iniciativas que tomamos son decisiones que afectarán el futuro de cada uno de nosotros y de nuestras familias. La promesa del Cielo es muy clara referente a Israel.

“Benditos sean los que te bendigan y malditos los que te maldigan”
Números 24.9

El profeta sabía muy bien, a qué estaba llamado. El verdadero líder toma la buena iniciativa, no se vende por nada y guarda su llamamiento de servir a Dios pase lo que pase. Cada una de las familias que componemos Labranza de Dios estamos llamados a liderar el cambio de este mundo empezando por nuestra propia casa. Los Hijos de Luz, un distintivo que el Cielo nos otorga, estamos llamados a iluminar y ser ejemplos, en todo y para todos.


El temor no tiene cabida en nuestro corazón debiendo ser y hacer lo que se supone que somos y tenemos que hacer, en toda circunstancia. Ya hemos dicho en otras ocasiones que las circunstancias, sean las que sean, no pueden ser una excusa, para dejar de servir a Dios. El concepto servir a Dios está relacionado con iluminar a otros, para que encuentren el Camino de la Salvación y lleguen al gran objetivo de la Vida Eterna.

“Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo las manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, pero tú los has bendecido ya tres veces. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, pero Dios te ha privado de honra” Números 24.10–11

Las presiones y las pretensiones del rey Balac no hicieron mella en su firme decisión, de servir a Dios. La vida que el Cielo nos ofrece conlleva muchas oportunidades de tomar iniciativas buenas, valientes y transcendentes, que están enfocadas en el bien común de todos los seres humanos. El llamado que hemos recibido del Señor está enfocado a liderar buenas iniciativas, que construyan los siempre nombrados Intereses Comunes y Comunitarios. Las presiones de este mundo nos quieren hacer egoístas, egocéntricos y maldicientes.


El proyecto del Cielo, para todos los seres humanos, es que nos salvemos de la corriente destructiva de este mundo, que conozcamos la Verdad y que iluminemos ejemplarmente a nuestro alrededor. La preparación es imprescindible, para semejante responsabilidad. La lectura diaria de la Escritura, la oración personal y la enseñanza a nuestros hijos de los Mandamientos de Dios es la mejor iniciativa, que podemos tomar en el servicio a Dios. 

Los diferentes lugares donde vivimos forman parte del plan estratégico del Cielo, para que bendigamos a cuantos se relacionan con nosotros a diario. Las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, sea por cuestiones laborales, académicas, de vecindad o de carácter familiar tienen que recibir la Buena Nueva de la Salvación en el Mesías. El Camino, la Verdad y la Vida, que Yeshua representa no pueden estar opacados, en nuestras respectivas vidas.
       
“Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad, pues hay un solo Dios, y un solo Mediador entre Dios y los hombres: Yeshua HaMashiaj”
1ª Tim. 2.3–5


El verdadero líder, llamado por el Cielo, debe tomar la iniciativa y liderar el cambio a su alrededor. En la práctica todos estamos llamados a ser líderes en nuestros respectivos medios. La vida sin el propósito sublime de ayudar a que otros encuentren el Camino y se salven carece de alicientes motivadores. La Congregación nos ha vinculado con Alemania, Rumanía, Estados Unidos, Ecuador, Israel o España de una forma milagrosa y a la vez natural.

El tiempo ha llegado de retomar los aperos de labranza y trabajar la tierra, que el Señor ha puesto bajo nuestra responsabilidad. Cada una de nuestras respectivas casas deben ser una pequeña comunidad familiar o “Beit Kneset” que sirva a los intereses del Cielo, en la tierra. Toma la iniciativa y empieza a construir una pequeña comunidad bajo la cobertura de Labranza de Dios, nuestra Casa Familiar de Fe, y lidera la bendición que estamos recibiendo en tu medio.

Los últimos milagros que estamos viendo y experimentando forman parte del cambio, que el Cielo está produciendo en nuestro contexto ¿Estás dispuesto a liderar o a claudicar? La respuesta solo la puedes dar tú. A la espera de tu respuesta toma la iniciativa compartiendo y repartiendo la presente enseñanza, empieza a practicar liderazgo, para que nadie diga que siempre nos quedamos con lo mejor.