¿En qué deberíamos estar ocupados y preocupados?


En este moderno mundo en el que vivimos siempre estamos ocupados y preocupados por todo. Si llueve porque llueve y si hace calor porque hace calor ¿En qué deberíamos estar ocupados y preocupados?

Las ocupaciones nos preocupan y las preocupaciones ocupan la inmensa mayoría de nuestro tiempo. La vida se pasa rápido y las esperanzas mueren pronto ¿En qué nos estamos ocupando y preocupando? ¿Qué nos preocupa tanto como para no hacer nada de lo que debemos? La mucha preocupación tiende a la desilusión y a la inactividad espiritual. 

En la medida que nos preocupamos mucho por algo solemos hacer poco o nada de aquello que realmente es justo y necesario que hagamos ¿A mayor preocupación menos acción? Lamentablemente así es ¿No debemos preocuparnos por nada? Evidentemente no, pero toda preocupación tiene implícita un orden de prioridad que hace que sea una preocupación responsable o un preocupación indeseable y dañina tanto para nosotros como para los demás. La Escritura nos enseña en qué debemos ocuparnos, de qué preocuparnos y de qué cuidarnos.


La instrucción que recibimos tiene por objetivo el que discriminemos las ocupaciones necesarias de las innecesarias. Las ocupaciones innecesarias son aquellas que no sirven para mejorarnos sino para preocuparnos y afanarnos por cuestiones que ya están resueltas por el Cielo para nosotros ¿Deberíamos preocuparnos de aquello que el Cielo ya se ha ocupado? En absoluto, pues es una preocupación innecesaria y presuntuosa por nuestra parte. 

Toda preocupación no está justificada cuándo ya está resulta por el Cielo. La falta de seguridad, entiéndase fe, en lo que el Cielo nos ha prometido nos hace preocuparnos y afanarnos, más de lo estrictamente necesario. 

Analicemos las instrucciones que Timoteo recibe para que se ocupe en lo importante, trascendente y necesario ¿En qué debemos ocuparnos? ¿Acaso no trabajamos? Pensará alguno. La ocupación laboral es una cosa y la ocupación espiritual es otra. En muchos casos la ocupación laboral afecta más a la ocupación espiritual cuando debería ser todo lo contrario. La ocupación espiritual es la que debe afectar a las cuestiones laborales y naturales.





El siguiente pasaje nos servirá de referencia para todos los estudios de esta serie. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen (1ª Timoteo 4.15–16) 

En el tiempo que estamos preocupados por las cuestiones naturales solemos estar desocupados e inactivos en las cuestiones espirituales. En términos generales a mayor preocupación menor acción. Nos ralentizamos cuando estamos ocupados en preocuparnos en vez de estar preocuparnos por estar ocupados, en lo que deberíamos estar haciendo. 

La falta de acción espiritual debería preocuparnos por el efecto negativo que supone para nosotros y para los demás ¿En qué debemos ocuparnos para no estar preocupados? En el siguiente estudio seguiremos hablando de este mismo tema que hemos dividido en tres partes.