El compromiso mutuo de la Familia de Fe


La familia permanece unida independientemente de la distancia física que nos separe, dado que la cercanía no garantiza la unanimidad. No es la distancia la que nos separa sino el compromiso mutuo el que nos une. El espíritu de compromiso mutuo es el que mantiene a la familia junta, unida y unánime. 

La familia es el elemento cohesionador de la sociedad. En la práctica no hay sociedad sin familia. A las naciones, pueblos, gremios o razas, entre otros conceptos sociales, se les denomina familias. Se habla de la familia deportiva o de la familia olímpica. En definitiva, podríamos decir, el concepto familia se aplica a muchos más ámbitos de los que nos damos cuenta. La importancia de la familia está fuera de toda duda.

En el ámbito de la fe la Familia se escribe con mayúsculas. Dios ha creado la Familia y nos ha insertado en ella como partes comprometidas con su desarrollo, progreso y unidad. La Familia de Dios, como se nos conoce por nuestra vinculación espiritual, está en el punto de mira del Mal en todo momento. 


La importancia estratégica que tiene la Familia de Fe, en el proyecto creativo de Dios, nos hace objetivo preferente para ser atacados ¿En qué forma es atacada la Familia de Fe? Tal vez la pregunta sería ¿En qué forma no es atacada la Familia de Fe? ¡A ver! Somos atacados por todos los flancos y en todas las formas inimaginables. Tener claro este concepto facilita y mucho nuestra defensa.

El único objetivo del Mal es derribar los muros defensivos, que nos mantienen a salvo. Los muros defensivos de la Familia de Fe son básicamente la unidad y la unanimidad. En Hechos 2.1, se nos enseña que “cuando llegó el día de Shavuot estaban todos unánimes juntos” En una sola palabra comprometidos. El compromiso mutuo es la fuerza espiritual y emocional más potente que nos defiende de todos los ataques que recibimos como Familia de Fe.

Todos sufrimos cuando una parte de la Familia sufre, pero también todos nos alegramos con la alegría y la bendición de un miembro de la Familia de Fe. El objetivo prioritario en este año de la Remisión es volver al estado óptimo de la unidad, la unanimidad y el compromiso mutuo. 

El distintivo que nos debe definir, como Familia de Fe, es el compromiso mutuo de los unos para con los otros. Todos nos esforzamos por todos empleando el término “nosotros” en lugar del “vosotros”, que fomenta la división y la separación.  El concepto “todos” no es una referencia exclusivamente numérica sino preferentemente espiritual dirigido al compromiso mutuo que nos profesamos como Familia.

El “todos unánimes juntos” debe ser entendido, como la aspiración a ser lo que debemos ser independientemente de las circunstancias personales de cada uno de nosotros. Todos tenemos el mismo ánimo. Las mismas directrices bíblicas. Los mismos compromisos. La misma visión de mantener la Familia de Fe unida, protegida y cuidada. No es transcendente la distancia física entre nosotros. La posible distancia de compromiso mutuo y emocional si nos podría hacer daño. Todos debemos sentirnos parte de un compromiso mutuo, que va más allá del lugar en el cual vivimos y trabajamos.

La reflexión de hoy, en Juntos en Shabat, nos debe llevar a preguntarnos ¿Qué nivel de compromiso mutuo tengo con la Familia de Fe? Un compromiso que nos permitirá ayudarnos a conseguir los objetivos familiares y las metas personales que cada uno tenemos. 

Los objetivos y metas personales son alcanzables con la ayuda, la colaboración y el compromiso mutuo de la Familia de Fe. Te ayudaré a alcanzar tus metas. Te sostendré cuando estés cansado. Construiré contigo tu casa. Cuidaré de tus hijos como si fueran míos. Te animaré a llegar a tu meta. No te dejaré solo cuando seas anciano. No me despreocuparé de tus problemas cuando seas joven. Te cuidaré y enseñaré cuando seas niño. En pocas palabras te amaré, como Dios me ha mandado. Mi compromiso con nuestra Familia de Fe se mantendrá en el tiempo. Seremos uno siendo pocos o siendo muchos ¡Cuenta conmigo!