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Instrucción Familiar

La familia es el la base de la formación de nuestros hijos. No hay mejor contexto para instruir y educar que el de la familia. Por esta razón nuestra Bet HaKeneset, le da la máxima importancia a la enseñanza familiar. ¿Cómo podemos definir Instrucción Familiar? Como el esfuerzo que la Familia y la Bet HaKneset hacen para instruir y formar a los niños. El esfuerzo en común de toda la Congregación, es necesario para que nuestros hijos estén cuidados, enseñados y preparados para enfrentarse a lo que viene por delante. Dios creó una nación de una familia, por tanto su importancia está fuera de toda duda. La formó con Principios espirituales que la sustentaron en todo momento.
La bendición de Dios a la familia, viene dada en forma de Instrucción Familiar, donde todos sus miembros son enseñados en el papel que a cada uno le corresponde. Instrucción Familiar promueve la formación de todos los miembros de la familia y a la vez la del resto de familias, que componen nuestra Bet HaKeneset. Estamos llamados a levantar una “nación” de familias que cambien la dirección que este mundo impone. Los valores de la Biblia deben guiar a la familia y a la sociedad. Para ello es necesario un esfuerzo en común para establecerlos, en cada familia de la Congregación, en una Visión que alcance a todas las familias de la tierra. Esa es la premisa de Dios para nosotros sus hijos. El Reino de Dios se establece con valentía y esfuerzo, de cada ciudadano que lo compone. No de forma individual, sino en familia y con otras familias, todos en una Santa Congregación. Tenemos que cooperar como Congregación con las familias para establecer Instrucción Familiar, en todos sus niveles. El trabajo de coordinación supone santificar o designar un matrimonio responsable del área de Instrucción Familiar, que trabaje estrechamente con los Pastores y con el conjunto de padres. Primero tenemos que preparar al matrimonio responsable, para que haga su trabajo con eficacia. Estamos confeccionando un material que permita la formación en primera instancia del matrimonio, en su plano de padres, esposos y maestros. ¿Cuál es el objetivo? Que todas las familias de nuestra Bet HaKeneset, estén formándose y a la vez instruyendo a sus hijos, en el temor de Dios. Lo que hagamos en el presente, cambiará el futuro que nos espera. Lo que sembremos es lo que recogeremos.
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Importancia del Proceso de Conversión
El Mesías nos enseñó a guardar y trasmitir a otros la fe. Una vez que estamos asentados en la Roca y tenemos los pies puestos en la realidad espiritual de Reino de Dios, estaremos comprometidos a instruir en primer lugar a nuestros hijos. Tenemos que hacer un compromiso con el Señor de guardar el precepto bíblico de instruir a nuestros hijos en la fe. La Biblia enseña con toda claridad, al respecto. “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes” (Deuteronomio 6.6-7). Primero la Palabra de Dios tiene que estar en nuestro corazón, por esto es vital que usted se prepare y estudie la Escritura, este Proceso de Conversión es una prueba de su verdadero interés. Primero debemos ser maestros de nuestros hijos. Si quiere que sus hijos sean obedientes, deles un claro ejemplo de obediencia. Aspire a ser un Discípulo del Mesías y supere con éxito el Proceso de Conversión, con una clara conciencia de lo que significa seguir al Señor y vivir conforme a la Cultura del Reino. Instruir a nuestros hijos, es un precepto que nos traerá la verdadera prosperidad. No hay mejor enseñanza que el ejemplo de lo que se debe hacer. Estudie, lea, esfuércese, trabaje, ore, alabe al Señor, ayude al necesitado, sea generoso...etc. La Cultura del Reino nos demanda la responsabilidad de instruir a nuestros hijos con la Biblia. Hacer el Proceso de Conversión es aprender y prepararse para enseñar a nuestros hijos en primer lugar y para enseñar a otros. Sin duda el esfuerzo dará resultado con el tiempo, por eso no debemos darnos por vencidos aun en las circunstancias más adversas.
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