Venciendo al espíritu de Amán


Purim, representa la victoria sobre el espíritu de Amán, aquel que sigue en acción desde tiempos inmemoriales, que se manifiesta particularmente y con inusitada fuerza en nuestros días. La Fiesta de Purim fue establecida después de la intervención milagrosa del Altísimo a favor de los judíos que estaban esclavos en el reino Medo-Persa de Asuero. Los judíos fueron librados de la aniquilación por mano de la Reina Ester y de Mardoqueo su tío. Leer la historia en el libro de Ester debe ser lo primero antes de empezar a entender lo sucedido en su contexto histórico, en su cumplimiento profético y en su aspecto escatológico.

Purim nos dice que siempre hubo, hay y habrá los que planean la aniquilación de Israel, “conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2.2). Los nuevos “Amanes” de hoy en día llevan la misma sangre ponzoñosa de odio visceral contra los judíos, que sus antepasados. A la cabeza de una supuesta lista de aniquiladores, estaría el actual presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, cuyo odio a Israel ha exportado a todo el mundo árabe y a América Latina, con sus fieles aliados como Chávez y demás "compañeros revolucionarios". Los acontecimientos se repiten cual “historia interminable” que a decir verdad siempre tiene un final, gracias a Dios. El Amán que quiso aniquilar a todos los judíos del Imperio Persa está patéticamente representado por Mahmud Amán Ahmadineyad.

Hiela la sangre las amenazas de destrucción masiva contra Israel que este moderno Amán vomita contra el Pueblo de Dios. No debe desestimarse dichas amenazas que tarde o temprano tendrán respuesta de Israel. La comunidad internacional no ha conseguido que Irán deje de fabricar el uranio enriquecido, material necesario para cargar sus misiles con ojivas nucleares. Lejos de permitir la supervisión internacional Amán Ahmadineyad, alardea del poder que tiene en sus manos y sigue amenazando a Israel, al “demonio americano” y a los amigos de los sionistas, con su poder atómico. Estamos presenciando en directo la autodestrucción de todo un pueblo, el iraní, por causa de uno de sus malvados dirigentes.
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La oposición a la dictadura de Ahmadineyad está siendo reprimida con la misma crueldad de la que ha hecho gala durante toda su vida, aquella que empleó en la toma de la embajada de Estados Unidos, donde “más de medio centenar de estadounidenses permanecieron cautivos durante 444 días en la embajada de EE.UU. en Irán, entre noviembre de 1979 y enero de 1981, después del derrocamiento del Sah Mohamed Reza Pahlevi y la instauración de un régimen islámico”.
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El tiempo se acorta cada vez más para el gran pueblo iraní que vive bajo la bota filo-nazi del ya mencionado moderno Amán. Israel y sus aliados no van a esperar eternamente a que estén listas, las bombas nucleares para ser lanzadas contra Israel y el mundo Occidental. La misma soga que Amán pensó usar contra Mardoqueo, fue la que acabó con su vida y la de toda su familia; de la misma manera y de forma milagrosa este moderno Amán acabará ajusticiado con la misma arma que pensó usar contra sus enemigos. El problema es que ahora no es una soga, ahora es la gran soga de la energía nuclear, que acabará con la vida de muchos que rodean las instalaciones nucleares, secretas o no secretas, diseminadas por todo Irán. La historia se repetirá y veremos la intervención del Dios de lo Alto salvando a su Pueblo de una forma o de otra. Tal vez sea por una misma mano femenina la que acabe con la irracionalidad de Amán Ahmadineyad, como Ester acabó con el histórico Amán el Aniquilador.
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“Mahmud Amán Ahmadineyad realizó una polémica declaración a finales del 2005 ante miles de estudiantes iraníes en Teherán, en una conferencia titulada por un mundo sin sionismo (contando con la presencia de los dirigentes del Hamás, los embajadores de Siria y altos cargos de la Autoridad Nacional Palestina), donde manifestó abiertamente que el Estado de Israel debía ser borrado del mapa y que la nación musulmana no permitirá a su enemigo histórico vivir en su propio corazón. Estas declaraciones, manifestadas en un momento de tensión entre las potencias occidentales e Irán, generó enérgicas condenas por parte de la comunidad internacional y acusaciones de incitación al genocidio. Posteriormente el presidente iraní continuó con sus declaraciones en favor de la destrucción de Israel.

La suerte está echada
La suerte está echada, expresión que hace referencia a Purim (suertes) y al final de esta historia está próxima. Los actores de este reparto volverán a sus quehaceres cotidianos y los muertos serán entregados a la tierra, aunque esté contaminada con la temida radiactividad, por lo cual nadie podrá tomar, ni siquiera, una piedra en su mano. Los juicios de Dios se cumplirán a su tiempo, Su Palabra no pasará, se cumplirá fielmente y firmemente.

"Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Adonai. He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Adonai, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento serás, ha dicho el Señor." (Jeremías 51.24-26)

Seamos como Daniel, humillándonos ante la presencia de Dios e intercedamos por Israel y por el pueblo iraní, aquel que no se posiciona en la política destructiva de su presidente. Quiera el Señor que el espíritu que animó al rey Artajerjes, sea el que prevalezca en Irán y sus dirigentes se preocupen de reconstruir el Templo de Jerusalén, como el ya mencionado Artajerjes hizo en el tiempo de Esdras y Nehemías. Todo el bien que haga Irán a Israel, les será reconocido por el Altísimo y todo mal que piensen contra el Pueblo de Dios, caerá sobre ellos. Tal grande mal piensen, tan grande mal les vendrán.

"Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días." (Daniel 10.12-14)

Los que tienen los ojos libres de “irritación antijudía” entenderán la Escritura y se purificarán, los impíos “irán” de mal en peor. Solo los entendidos comprenderán la palabra profética de Purim ¿Seremos nosotros uno de ellos? Así sea.

"El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días." (Daniel 12.9-10).

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