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Simjat Torá, un verdadero reto

¿Dónde surge la Festividad de Simjat Torá? Su origen se remonta al tiempo cuando la Ley de Dios es entregada a Moisés, en el Monte Sinaí (Actual Egipto). La Festividad de Simjat Torá celebra y conmemora con alegría, la entrega de la Ley de Dios a su Pueblo. Durante siete días presentaréis ofrenda quemada al Señor.

Este año el ciclo nuevo de lectura empieza el 6 de Octubre de 2015


El octavo día tendréis Santa Convocatoria, y presentaréis ofrenda quemada a Dios; es Fiesta, ningún trabajo de siervos haréis (Levítico 23:36). Simjat Torá, la Alegría de la Torá se celebra el octavo día, inmediatamente después de la Festividad de Tabernáculos. Simjat Torá es el broche de oro, que cierra un ciclo y que abre uno nuevo. La cosecha se ha recogido y comienza un nuevo periodo para la siembra. En esta Festividad se agradece a Dios por los frutos recogidos en este año de cosecha ¿Qué le ha traído al Señor? Su adoración, su ofrenda, su amor, su gratitud, o su compromiso. Ninguno se presentaba delante de Dios con las manos vacías. Traiga al Altar de Dios su vida entera como ofrenda al Señor y sírvale con todo su corazón, con todas sus fuerzas y con toda su mente. Dele gracias por todo lo que este año ha cosechado. ¿Qué le ha dado este año el Señor? Recuerde es tiempo de gratitud. ¿Cuando se ha celebrado esta Festividad? Podríamos decir que cuando no se ha olvidado, lamentablemente.

Como ya hemos dicho anteriormente, durante la historia del Pueblo de Dios, son varias las ocasiones, en que la Palabra de Dios se ha dejando relegada al olvido y por tanto a su no cumplimiento. En un cierto momento de la historia de Israel, en el reinando Josías, se encontró los Rollos de la Ley, en el Templo, que hacía mucho que no se leían. Asimismo el escriba Safán declaró al rey: «El sacerdote Hilcías me ha dado un libro». Y Safán lo leyó delante del rey. Cuando el rey escuchó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestidos, y dio enseguida esta orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey (2ª Reyes 22:10-12). 

Tener la Biblia en nuestras manos o en nuestras casas, no equivale a obedecer sus mandamientos. Conocer lo que dice la Biblia no es igual que cumplirla. «Id y preguntad a Dios por mí, por el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado, ya que es grande la ira de Dios que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que en él está escrito (2ª de Reyes 22:-13). 

Así sucede en nuestros días la Palabra de Dios se ha “perdido” entre los escombros del cristianismo y estamos ignorantes de muchas cosas que el Señor espera que entendamos y practiquemos. Solo es posible recuperar en nuestras vidas y en la de nuestra Familias, si pactamos con el Señor, estudiar su Palabra, practicarla y enseñarla, solo así llegaremos a la meta de “ser más y mejores”.

La Festividad Simjat Torá marca el inicio del Ciclo de Lectura Anual de las Escrituras. Es tiempo de empezar a sembrar para poder recoger en la próxima cosecha. Leyendo tres capítulos diarios, habremos leído la Biblia completa en un año. El año pasado en esta misma Festividad empezamos el Ciclo de Lectura Bíblica Anual ¿Cuántos han leído la Biblia completa en este tiempo? Celebre la Festividad con alegría, acabando el Ciclo de Lectura Anual. Estamos en “días peligrosos” como dijo Pablo a su discípulo Timoteo, donde se atisba los tiempos finales. Tiempos donde en vez de hacer una lectura respetuosa, sistemática y ordenada de la Escritura, por parte de aquellos que se dicen llamar creyentes, se está jugando al que denominamos “azar espiritual” con el Libro Santo de la Escritura.

Algunos abren la Biblia al azar y señalan con el dedo un versículo y dicen que es lo que Dios quiere decirles. ¿Qué está pasando? ¿Hasta donde vamos a llegar con esta especie de “borrachera” sincretista entre religiosidad y ciencias ocultas. No cometa tal aberración de jugar al “azar bíblico” es muy peligroso y está manipulado por aquel que todo lo contamina, que el Señor le reprenda. 

Le proponemos un reto ¿Quiere aceptar este reto, que a continuación le mostramos? Estamos formando en “círculo de lectores bíblico” que se comprometan a leer todos los días la Escritura e influenciar en su medio a que otros hagan lo mismo. Si quiere formar parte de dicho “círculo” hágalo saber por favor. Tenemos que animar a todos a nuestro alrededor a leer la Biblia, todos los días y así permitir al Espíritu Santo hablarnos de verdad. Nos gustaría poder decir que hay personas que están leyendo la Biblia todos los días, en medio de un pueblo que tiene una cultura amplia y reconocida, pero que es “analfabeto bíblicamente hablando”. Esta España, Sefarad en hebreo, se merece algo mejor y más valioso que ser uno de los mayores importadores de libros del mundo y a la vez ostentar el triste record, de ser uno de los países, donde menos se lee y en particular donde menos se lee la Biblia.

Acepta el reto cambiar esta dura estadística. La única manera es sumando hombres y mujeres y jóvenes, que están comprometidos en la lectura diaria de la Escritura. Escríbanos e iremos ampliando la lista de aquellos que leen y no juegan con la Biblia o la sacan a pasear una vez a la semana cuando van a sus respectivas Iglesias, en el mejor de los casos. El primer paso es leer la Biblia para después empezar a estudiar, asimilar, practicar, meditar, memorizar y después enseñar, solo después de todo lo demás.

La regla de oro la encontramos en el Libro de Esdras, donde se nos enseña de la siguiente manera. “Porque Esdras había preparado su corazón para estudiar la Ley de Dios y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus Estatutos y Decretos." (Esdras 7.10)